Volver


René Madeleyn

EL NIÑO AUTISTA

 Comprender al niño autista en su manera de ser, requiere un acceso individual de un modo muy especial. Lo hayamos ejemplarmente expuesto, en el libro de George Theunissen, aparecido en el 2014 con el título de “personas en el espectro autista. Comprender, aceptar, apoyar”. Allí se encuentra en primer lugar el ser humano, y se encuentra frente a nosotros ataviado con una vestimenta de gran multiplicidad. Se trata del comprender, del aceptar y – como hoy sabemos- del apoyar. A estas personas no las podemos torcer, de manera tal, que sean “normales”,  tenemos que apoyarlas y aceptarlas como son.

 Hoy en la pedagogía curativa no existe el ámbito en el cual es re querido el acompañante personal y también tiene que ser formado al respecto, en medida tal como en el ámbito del así llamado espectro autista. Al contemplar aquello, que además ha acontecido durante los últimos 10 a 20  años, queda en evidencia: tenemos un cuadro patológico, acerca del cual no existe tanta información. En 1943 Kanner, y a su vez Asperger se han referido al tema, en dos modificaciones diferentes pero así y todo análogos, y por entonces se estaba hablando de una frecuencia menor a los 0,1 %. Al contemplar las cifras últimas y el ascenso, estas cifras están indicando, que se parte un 1% mayor. ¿Qué ha sucedido?  ¿Acaso la causa es la televisión, las computadoras, las vacunas, el creciente debilitamiento metabólico? ¿Qué está pasando? Al contemplarlo de una manera diferenciada, tenemos que diferenciar: por un lado tenemos al síntoma esencial de un  ALTERADO ESTABLECIMIENTO DE RELACIÓN con dos nombres, Kanner y Asperger, que en principio describen la imagen e un modo algo dispar, siendo, que hoy se parte del hecho, que en definitiva guardan una semejanza mayor a la hasta ahora atribuida. Luego existo aquello, a lo cual denominamos ESPECTRO-AUTISTA, lo cual resulta ser 10 veces más frecuente que ese ámbito esencial. Allí estamos frente a aquello que Rudolf Steiner denomina en el curso pedagógico de la siguiente manera: Existe el fluir de transiciones de lo patológico hacia lo así llamado normal. Tenemos un grupo cada vez mayor de personas que siendo adultos tal vez se den cuenta: Al ocuparme con autismo, puedo constatar que algo así, también yo lo tengo. Y de pronto comienzo a comprender mejor. Existe una interesante historia de una pareja, en la cual en un hombre adulto se diagnosticó el autismo. Pensó entonces, que debía comportarse de una manera completamente diferente por padecer del autismo. Con ello en primer lugar, se produjo el divorcio matrimonial. La mujer era destituida de su rol de asistencia; aquello de lo cual ella se había hecho cargo, el hombre creyó tener que solucionarlo el mismo, haciéndose cargo de su enfermedad, afirmándose. Imposible lograrlo. Luego emprendieron una terapia conjunta y pudieron reintegrarse a sus roles anteriores y todo anduvo nuevamente: y bien, soy una parte de la pareja con condiciones especiales, soy autista, de pronto, todo se resquebraja, luego retorno a mi rol de pareja con cualidades especiales, es decir, paso por el sello y luego me alejo nuevamente del mismo. Esto es el comprender, aceptar y apoyar. La mujer nuevamente prestó su apoyo y todo siguió adelante.

 ¿Qué se oculta detrás de este gran espectro? ¿Y cómo podemos entender esta frecuencia creciente? Por un lado, se oculta mucho “muchísimo”, puesto que en los hombres es cuatro o cinco veces más frecuente que en las mujeres. Podemos reflexionar largamente acerca de esta causa. Existen otras patologías en las cuales sucede los mismo, por ejemplo, la problemática ADHS, o la cantidad de detenidos en las cárceles, donde en su mayoría son hombres, que llegan al mundo con una más elevada energía criminal que las mujeres. Y esto puede estar relacionado con la problemática del autismo. Nunca podré olvidar, como siendo estudiantes, prestamos en la cárcel de Bochun, la obra de Los Tres Reyes Magos Oberuferer, habiendo tenido luego una charla con los detenidos. Hubo allí un detenido de mayor edad, que dijo tener una coerciva   fijación con respecto a las motocicletas. Es típico para las personas con autismo, tener una fijación referida a un asunto. Al ver una moto, no podía hacer otra cosa que robarla. Imposible oponerse a ese impulso. No existía terapia alguna al respecto, es por eso, que una y otra vez y por mucho tiempo, se encontraba en prisión. Las leyes alemanas preveen una cierta terapia, pero sabemos que no es posible subsanar. Por lo tanto tenemos una parte machista. Luego existe algo, que hoy llamamos comorbilidad. Entre personas con autismo-trastorno-espectro, muchos evidencian autismo, síntomas de ADHS. Tenemos muchos temores, muchos síntomas coercivos, estereotipías y una porción del 30%  de pacientes con ataques. El 30% tiene una epilepsia y también allí hay grandes superposiciones. Podríamos ampliar esta lista, llegadas hasta los trastornos metabólicos, que son mucho más frecuentes en personas con autismo. Vale decir, tenemos muchas transiciones corrientes hacia otros cuadros patológicos, que conocemos. Entonces, llegamos rápidamente a un modo de consideración más individual, tal como ha surgido de la historia clínica antes referida.

 Cuando ahora indagamos hacer de las causa y contemplamos lo epidemiológicamente asegurado, es interesante por ejemplo saber, que le espectro autista se presenta con mayor frecuencia en la civilización de las grandes ciudades, con elevada información de tecnología informática. Esto nos da mucho que pensar. Tenemos una componente hereditaria, pero, la misma se ha elevado. Tenemos una cierta relación con vacunas, que fue presentada en un trabajo en el 2013, a semejanza como cobra validez para las alergias y el consumo de paracetamol. También allí existen estudios epidemiológicos. El contexto de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola es negado, así como también en muchos otros estudios, pero queda en evidencia que en USA, donde los niños están vacunados de manera completa, visto porcentualmente, los niños se encuentran con mayor frecuencia de diagnosticados, con los mismo criterios de diagnóstico.  Con una cierta precaución así todo se constató, que allí posiblemente puede existir una relación, que debe seguir siendo indagada suficientemente. Sinceramente, tenemos que reconocer que con toda seguridad el autismo no aumenta en la medida con las cifras que hoy se publica, sucede que nos fijamos mucho más al respecto. Tenemos al gran grupo marginal, el cual no era diagnosticado con anterioridad, al cual en la actualidad observamos con mayor atención. Las personas que de ello se ocupan – y una cantidad mucho mayor de personas se ocupan de ello- constatan: existe una serie de cualidades, que tienen cabida en el espectro, las descubro en otras,  y tal vez expliquen algunas cualidades en mí mismo.

 Hubo una conferencia notoria en la Escuela Rudolf Steiner en Augsburg, dada por una colega con autismo, refiriéndose al autismo, quien comenzó diciendo: “Al entrar aquí al recinto y ubicarme aquí frente a ustedes, tal vez nadie pueda notar mi enfermedad. Pero, yo enseguida soy presa del pánico. Contemplemos minuciosamente la sala. La silla no está correctamente ubicada, la cortina está colgada de manera torcida, el cuadro no está derecho, todo esto, de inmediato me supera, tengo grandes problemas, para manejarme con ello.” Pudo dar la conferencia por ser una persona fuerte, pero, se hallaba irritada por aquello que hubo en la sala. Ella era alguien, quien en si misma había hecho el diagnóstico y que ayuda a los demás por haber podido realizarlo.

 Cuando nos encontramos con estos niños, de entrada resulta ser extraños y enigmáticos en muchas cuestiones. En un principio, no logramos entenderlos fehacientemente. Hace muchos años ya, me encontré con un niño, que en un jardín de infantes Waldorf, era atendido en un pequeño grupo especial y también era estacionario en Herdecke  en la psiquiatría infantil y juvenil. Los padres me habían presentado al niño, diciendo que el mismo en los primeros años se había desarrollado con cierto retraso, pero había aprendido el habla, y su conducta no había sido expresamente llamativa. Luego, este niño a los cuatro o cinco años se encontró con un crucifijo- una cruz, con el cristo crucificado-. Frente  a esta imagen, el niño quedó rigidizado y preguntó qué había pasado allí. La madre le respondió que era Jesús, que había sido crucificado. El niño entonces  preguntó: “¿Quién ha hecho esto?” y la madre le respondió: “Personas malas lo hicieron”. El niño desde este momento, estaba absolutamente consternado y fuera de sí, y a partir de entonces, altamente autista, ya no se comunicó verbalmente, se embadurnaba con materia fecal, ya no era manejable. Es dudoso que esta fuera la causa, dado, que tantas personas miran un crucifijo, y anda acontece. Era como si algo hubiese sido removido, que tiene sus raíces en otro lugar. Goethe no ha soportado al visión de los crucifijos, consideró ignominia, colgar esas imágenes en los cruces de los caminos en Baviera. En el niño empero, se ha removido algo. A manudo tenemos la impresión, que existe determinadas vivencias, que en esta vida terrenal no son lo suficientemente tangibles, y que de pronto estallan y provocan algo así. Para poder comprender a las personas con autismo, tenemos que tomar en consideración, su relación hacia la percepción sensoria. Existen doce sentidos, doce portales hacia el mundo, desde el sentido del tacto, a través del sentido de la vida, el sentido del movimiento propio, el sentido del equilibrio, hacia los sentidos olfato, del gusto, del calor, de la vista y la audición, hasta los sentidos del habla, del concepto y del yo. A través de estos portales, salimos al mundo exterior, nos conectamos con el mundo exterior de doce maneras. Una teoría reciente se denomina EFP, vale decir EnhancedPerceptionalFunctioning. Lo particular de esta teoría es, que es 2006 ha sido elaborada en Montreal, conjuntamente con personas autistas. Esta también es una tendencia reciente, la de involucrar a las personas afectadas, en los criterios del diagnóstico. Estas personas han colaborado y se han sentido confirmadas y luego escriben por ejemplo: “Veo más bien las cosas pequeñas, las no-llamativas, no monumentales. Me deleito en los reflejos de la luz, en los animales, en olores. A través  de las paredes escucho voces en las habitaciones vecinas, un exceso de excitaciones se lanzan sobre mí, intento calmarme mediante el respirar consiente”. El mundo se abalanza sobre la persona autista, en una gran cantidad de impresiones de diversos ámbitos sensorios, se encuentra expuesto indefenso mucho más que nosotros. Vemos como el niño pequeño vive plenamente dentro del mundo que lo rodea, es completamente órgano sensorio. Cuanto más pequeño es, tanto más vigorosamente  vivencia al mundo, por un lado, a modo de una gran multiplicidad, por el otro lado empero, también dentro de una uniformidad mucho mayor que la nuestra, dado, que cada impresión sensoria es percibida con la misma intensidad y la misma valorización, pero, dentro de una confluencia física y espiritual a la vez. No lo sabemos con exactitud, dado que no sabemos cómo el niño de la edad de un niño vivencia al mundo. Pero, existe una serie de experimentos, que muestran que existen notorias intensidades en la percepción sensoria. Lo mismo acontece en el caso de las personas autistas –mucho más intensivo que en nuestro caso. Poseen una percepción acrecentada, semejante a aquella del niño muy pequeño.

 Existe un experimento que muestra, que los lactantes en las primeras semanas, al vivenciar en conjunto al rostro y la voz, se orientan en esa dirección. Cuando la voz procede de una cinta grabada, mostrándose al rostro por separado, sin voz los niños se apartan irritados. ¿Qué significa esto? Significa, que la coherencia es lo decisivo, aquello, que promueve la conexión mutua de los ámbitos sensorios. A través de nuestros dominios sensorios, que muestran doce sectores diferentes del mundo, en primer término nos hallamos aislados en diferentes ámbitos mundiales. Lo que escuchamos, es algo diferente a aquello que vemos o que tocamos. Nos hemos acostumbrado a que la manzana tenga gusto a manzana. Si de pronto una tableta de chocolate tendría gusto  manzana, y la manzana tendría gusto a chocolate, entonces estaríamos irritados-simplemente, porque no se corresponde a nuestros hábitos. Tenemos experiencias sensorias contradictorias. Tenemos un cristal de sal, blanco y transparente, con forma de cubo, lo podemos tocar y degustar. Tenemos agua, lo podemos tomar y podemos movernos dentro del mismo. Podemos sumergir al cristal salino, aguardando su desaparición. Ahora, aparentemente ha desaparecido. Al tomar al agua, advertimos, que pronto tiene el gusto que anteriormente tubo el cristal salino. ¿Qué pasa con nosotros? Hemos vivenciado al mundo representado de manera contradictoria. Y ahora acontece algo con nosotros que disuelve la contradicción. Lo que allí acontece, lo denominamos formación del concepto y conocimiento. Formamos un concepto que disuelve esta  contradicción, el concepto de la solución. Se debe a que vivenciamos que el agua tiene un gusto salitroso, igual que antes el cristal salino que formaba el cubo. De pronto la multiplicidad de las percepciones sensorias nuevamente ha adquirido coherencia, por el hecho de que hemos formado un concepto, que puentea esta multiplicidad. Vale decir, que en esta multiplicidad tenemos la necesidad de la formación del concepto del pensar, de las imágenes, de un mundo relacionado con el mundo de los procesos vitales, un mundo de los conceptos y de las imágenes, que procede del éter cósmico. En una conferencia acerca de Hegel, Steiner alguna vez  describió  los conceptos a partir de la formación conceptual hegeliana, como fina urdimbre entre  el mundo supra-sensorioy el mundo sensorio. Tenemos una fina trama, hacia la cual envía su radiancia el mundo supra-sensorio, desde el cual está formada esta red de los conceptos, a la cual Hegel denomina “Entidades creadoras-productoras”. Y a su vez tenemos una multiplicidad de percepciones sensorias en el mundo, que a través de conceptos son levados a una relación recíproca, que se conectan en su aislamiento. En este mundo de imágenes conceptuales, que se inserta en nuestro mundo sensorio y que tiene que ves con al enorme movilidad de lo viviente, del cuerpo etérico, que puede asumir tanto la actividad formadora del cuerpo, como formadora de lo imaginativo, lo conceptual y que puede transformarse en esta especie de mundo-líquido de lo etérico, aquí, aparecen rigideces en una persona con trastornos de espectro-autista. Aparecen conceptos sólidos, rígidos. He tenido como paciente a un joven, que tenía dos predilecciones –motocicletas y dinosaurios; ya en la edad del jardín de infantes se hallaba especializado en esto. En el interín, lo estoy tratando desde hace 18 años. Ahora es mayor de edad, sigue teniendo la inclinación hacia las motocicletas y quiere sacar la licencia de conducir la moto. ¿Cómo puedo explicarle, que no puede obtener esa licencia a causa de una epilepsia de la cual también padece y una notoria discapacidad (necesita asistencia  de un acompañante)? Su capacidad comprensiva alcanza para un entendimiento referido a las motos, pero comprende, como articular la moto en el mundo, no entiende los factores necesarios para manejar esa moto y entra en agresividad cuando se le dice: “No puede ser”. Es notorio asimismo en los niños autistas, que no pueden comprender la multiplicidad de las posibilidades. Existe la narración de un autista, que en una pequeña ciudad escuchó, que por allí a la noche no acontece nada. Y se lo dijo de esta manera: “En esta ciudad, durante las noches se levantan las veredas”. Habiendo escuchado esto, al salir la noche ya no salía de la casa, creyendo que con la oscuridad nocturna y las veredas levantadas, podía caer en las fosas. Lo desconcertó, le causo temor; no logró manejarse con la ambigüedad de la imagen. Quedó fijado en determinada declaración, percepción, noción. Carece de la facultad de establecer relaciones.

  En el niño sano, este establecimiento de relación acontece a través de su capacidad  de la imitación. El niño sale al mundo con sus sentidos y a su vez hace entrar al mundo a su interior, sale nuevamente, integra de nuevo –este, es el magnánimo proceso del aprendizaje en la temprana infancia, así se lleva a cabo la imitación. El niño se encuentra en el mundo exterior,  a  través de lo allí vivenciado, se plasma su cuerpo, a través de la imitación, asciende a la vida del mundo exterior. El resultado de una investigación sobre la investigación cerebral de los últimos años indica, que este proceso esta alterado en los niños con autismo: La función de las neuronas-espejo- así se observa en la tomografía por emisión de positrones –está alterada en los niños con autismo diagnosticado, en comparación con los niños sanos. Las neuronas espejo, que nos permiten salir al mundo exterior relacionando percepciones, asimilarlas e imprimirlas a la corporeidad  propia a modo de fuerzas plasmadoras, les falta esta facultad de oscilación hacia afuera y hacia adentro.

  Del mismo modo se lleva a cabo el encuentro humano. En el Estudio general del hombre, Steiner refiere, que la percepción del yo se lleva a cabo de manera tal, que entramos a la otra persona, contemplamos su interior tal como en un sueño, permanecemos allí por un rato, para retornar luego hacia nosotros mismos, despertando. El encuentro, el encuentro humano, se realiza a modo de una especie de proceso respiratorio. Vale decir, que no se trata de una comunicación de una sola vía –alguien está parado y habla, los demás escuchan  y en algún momento quedaban dormidos –sino, que en algún momento ellos mismos hablan y entonces se genera un dialogo, se produce el encuentro. El hombre con autismo puede hablar, puede brindar mucho de sí mismo, pero, tiene grandes dificultades para realizar esa oscilación que le permitirá llegar al interior del otro, de retornar a sí mismo, volver al otro, volver a sí mismo, penetrar a los sentimientos del otro y responder nuevamente con los sentimientos propios.

 Aquí empero, tenemos que prestar atención – y es la tendencia de la evolución más reciente- a no decir meramente: estas personas son deficientes. Así no les hacemos justicia, así no se sienten entendidos. Tenemos que ver sus cualidades, sus positivas fortalezas, integrándolas a la vida. También en el libro de Georg Theunissen, mencionado al comienzo, se remarca la iniciativa, de no des-articular  a estas personas de la sociedad, y, por el contrario, integrarlas. Esto empero, se logra únicamente, cuando les transmitimos mediante nuestro acompañamiento este proceso que a ellos tanto les cuesta, comprender al mundo de su multiplicidad y su complejidad. Así, como ellos difícilmente pueden hallar amigos, nuestra misión es, convertirlos en amigos nuestros.

 Aquí, quiero mencionar todavía a uno de mis amigos, que tiene un así llamado autismo, que acaba de cumplir 20 años. Nos conocemos desde hace 4 años y somos buenos amigos, Esta amistas empero tiene aspecto tal, que cuando viene al consultorio, yo lo saludo, él no me mira, mira hacia otro lado, los padres lo acompañan y yo le pregunto: “¿Cómo te va, que has hecho?” Inicialmente no habla, brevemente mira a los padres y dice a la madre: “Dilo tú”. La madre dice: “Acabas de relatar un montón y lo querías contar al Dr. Madeleyn”, entonces brevemente sacude la cabeza. Cuando nos tomamos mucho tiempo, paulatinamente llegan algunas cosas que cuenta. Siempre trae regalos. ¿Qué concepto tiene el de hacer regalos? En el último encuentro, me trajo una gran bolsa, en cuyo interior hubo varios dibujos, realizados con gran esmero, además, tres guijarros, bellamente envueltos. Me pareció una idea genial puesto que los guijarros siempre pueden ser útiles, cuando tenemos un jardín con sendero, además estaban envueltos con cariño y entregados a partir de un gesto cariñoso –dado todo esto, me alegré por el regalo de los guijarros. Luego me invitó a su cumpleaños de 18, hace dos años, que se ha festejado a lo grande. Insistió en mi asistencia. Vive en la cercanía de Augsburg y allí, con mi hermana hace terapia artística, es así que de esta manera tenemos una relación adicional. Ese día tenía horas de consulta, así que de ninguna manera podía viajar a Augsburg, pero le dije que lo llamaría el día de su cumpleaños. Ha estado absolutamente pendiente de esa llamada, los demás huéspedes presentes, los ha olvidado en gran medida, hizo cosas por su propia cuenta y como torta. Estaba totalmente fijado en esa llamada, que yo también hice, aun cuando en el teléfono casi anda ha dicho, dos oraciones tan solo, Los padres me dijeron que la llamada había sido muy importante para él, un gesto de amistad. Es necesario, entrar plenamente en el mundo de sus vivencias, que de otro modo permanece cerrado, cuando no tratamos de ser su amigo. Una vez lo visité en su casa, también entonces se alegró muchísimo, todo el tiempo empero, estuvo hojeando una revista que trata de tractores. Está muy fijado en tractores. Yo entonces me he interesado por los tractores y así se estableció el contacto. Es notorio, que no podemos pretendes que él comparta aquello que de mi proviene, Yo tengo que tender un puente, al aproximarme interiormente a él. Es esto, lo que esos niños necesitan : Tienen que encontrar personas, que mediante su sentimiento se abren paso al mundo de ellos, para ayudarlos a salir de allí, estableciendo relaciones, que a ellos mismo no les es dado procurar.

Con ayuda de la así llamada comunicación asistida (el apoyo brindado a la mano, posibilita la escritura en el Pc) las personas severamente autistas, pueden informar acerca de sus sentimientos interiores y sus vivencias. Aquello que escriben, lo tenemos que tomar con mucha seriedad, pero, no precisamente literalmente, puesto, que naturalmente no existe la crítica capacidad reflexiva. Así y todo, allí puede revelarse un dramático mundo vivencial, con descripción de entidades supra-sensoriales. Este mundo de vivencias es de manera tal, que según mi criterio nos puede aportar gran ayuda en aquello que al comienzo he relatado a modo de imagen, en el niño con la vivencia del shock al contemplar al crucificado. Muestra, de que en el trans fondo de estas personas, posiblemente se encuentren experiencias supra-sensoriales, que nosotros tan solo podemos intuir, que empero cobran importancia en este acopio del éter cósmico subyacente en la edificación del cuerpo y de los pensamientos, en ellos incompleto. Son experiencias prenatales, que conducen a este desarrollo incompleto de la relación de la organización sensoria y la organización de las fuerzas vitales y su transformación en la organización de los conceptos y las imágenes. Allí nos encontramos con una alteración fundamental en la preparación hacia la corporeidad de la encarnación, mediante la cual no pudo ser formalizada plenamente la organización nervio-sensoria. Se han generado espacios vacíos, con los cuales estas personas tienden a vivir, razón por la cual necesitan la ayuda de otras personas para poder puentear estos vacíos. Sienten una gratitud profunda por la ayuda de la así llamada comunicación asistida, que les permite salir de su mundo vivencial de encierro. No es tan simple, que meramente extendemos la mano y ellos escriban. Requiere un profundo sentimiento de compenetración, una instrucción formativa, y un poder de comportamiento con estas personas, para poder lograrlo. Este camino de la comunicación asistida, no es la norma –la norma es, que podamos establecer al puente, a través de las pequeñas cosas, que podamos hallar la conexión con ellos, mediante las menudencias del mundo, y mediante el apoyo de aquello que ellos simplemente son como seres humanos de este mundo, donde ellos nos reclaman la construcción de puentes, que ellos mismos no pueden tender.

02-04-2015