Volver


Rudolf Steiner

PENTECOSTÉS UNIVERSAL, EL MENSAJE DE LA ANTROPOSOFÍA       

Cuando en la historia evolutiva de la humanidad, orientamos nuestra mirada hacia atrás, pequeños acontecimientos, y acontecimientos mayores llamarán nuestra atención, acontecimientos que han tenido injerencia en la vida de toda la humanidad. El acontecimiento mayor de todos ellos, es aquel que señalamos como el Misterio de Golgotha, mediante el cual el cristianismo ha intervenido en la evolución de la humanidad.

Ese Misterio de Golgotha, en la época en la cual ha acontecido, ha sido entendido de manera muy diferente como en épocas posteriores. Y en nuestra época, nuevamente tendrá que ser comprendido y entendido otra vez de nueva manera. Y la correcta manera de comprensión de este Misterio de Golgotha es nuestra época, es la misión de la Antroposofía.

Tenemos que retornar a épocas pasadas en las cuales los seres humanos tenían una conciencia muy diferente a aquella de la cual disponemos ahora.

Al retornar en el tiempo unos tres o cuatro milenios vemos que los hombres han tenido una conciencia instintiva del hecho de que con anterioridad a su descenso a la tierra ocupando un cuerpo físico, han vivido en el mundo espiritual.

Por entonces, todo ser humano sabía que en su interior habitaba un ser anímico espiritual, enviado desde las alturas a la existencia terrenal por los  poderes divinos.

Por entonces los hombres asimismo tenían otra conciencia de la muerte, dado que al poder mirar hacia atrás, recordando su existencia espiritual-anímica con anterioridad a la vida terrenal, sabían que aquello que de ellos ha vivido con anterioridad terrenal, sigue viviendo asimismo más allá de la muerte.

Y hubo por entonces escuelas didácticas, que a su vez eran instituciones religiosas – Misterios se las denominan – en esas escuelas e instituciones religiosas, se le ha brindado enseñanza a los hombres, acerca de aquello que podían saber acerca de la vida, antes de descender a la tierra.

Y de esta manera los hombres han sabido que con anterioridad a la existencia terrenal han vivido entre las estrellas y los seres espirituales, así como en la tierra están viviendo entre las plantas y los animales, entre las montañas y los ríos.

El hombre se decía: he descendido del mundo estelar a la existencia terrenal. Pero sabía que la estrella no es meramente física sino que cada estrella está habitada por fuerzas espirituales, con las cuales ha estado en contacto en el mundo espiritual, antes de descender a la tierra.

Y el hombre sabía de que cuando tenía que dejar atrás su cuerpo físico en la muerte, que entonces tenía que retornar nuevamente al mudo estelar, vale decir, al mundo espiritual.

Y como a la más importante de la estrella era considerado el sol, el sol con sus entidades, entre las cuales era la suprema, la que se denominaba el elevado ser-solar.

Y desde los misterios, a los hombres le llegaba la enseñanza de que el elevado ser solar a los hombres, antes de su llegada a la tierra le otorga la fuerza de poder entrar nuevamente a los mundos estelares al cabo de la muerte. Y los docentes de los misterios le decían a sus discípulos y los discípulos a su vez le decían a las demás personas: es la fuerza espiritual del sol, la luz espiritual, que os porta más allá de la muerte, que había traído, cuando a través del parto, habéis descendido a la existencia terrenal.

Hubo muchas oraciones, hubo muchas enseñanzas sublimes, procedentes de los maestros de los misterios, todas ellas dedicadas al elogio, la alabanza del elevado ser solar.

Y estos maestros de los misterios les dijeron a sus discípulos y estos mismos a toda la humanidad, que el hombre una vez que ha pasado por el umbral de la muerte tiene que penetrar primeramente en la esfera de las estrellas inferiores, para luego elevarse por encima del sol. No puede empero elevarse por encima del sol, si no está dado en él, la fuerza del ser solar…

Fue así, que en seres humanos que esto lo comprendían, el corazón experimentó una calidez especial, cuando pudieron elevar su oración hacia el espíritu  del sol, que les otorga la inmortalidad.

Las poesías y los ejercicios de devoción religiosa, orientadas hacia el sol, han tenido un valor, que compenetraba especialmente al sentimiento y la percepción toda del hombre. El hombre se sentía unido al dios del universo, cuando pudo llevar a cabo el servicio solar.

Y en aquellos pueblos, en los cuales era usual tal servicio solar, tenían lugar actos culticos, ceremonias, instaurados especialmente para ese homenaje al sol.

Ese servicio solar, generalmente consistía en que la imagen del dios era colocado en el sepulcro, siendo extraído nuevamente de allí al cabo de unos días, señalando así que existe un Dios, el Dios del Sol en el universo, que vuelve a despertar a los hombres cuando deben caer en la muerte.

Y en la ejecución de ese culto, el sacerdote del ofertorio luego le decía a sus discípulos y estos a su vez la resto de la humanidad: esta es la señal referida al hecho de que antes de haber descendido a la Tierra, habéis estado en un reino espiritual, donde se encuentra el Dios Solar.

Se le decía a los confesores de ese culto solar: Elevad vuestra mirada y veréis que el sol ilumina, esto empero es tan solo la manifestación externa del ser solar. Y detrás de esa radiancia se encuentra el eterno Dios del Sol, que os asegura la inmortalidad.

De esta manera las personas que esto lo estaban aprendiendo, sabían que  había descendido de mundos espirituales al mundo terrenal y que habían olvidado al mundo en el cual se encuentra el Dios-Sol.

Mediante la fuerza que él ha colocado en vuestro corazón, volveréis a encontrarlo, lo re-encontraréis al pasar por el umbral de la muerte. Esto ha sido lo que dijeron los sacerdotes del ofertorio a los fieles.

Los sacerdotes ordenados de estos misterios sabían que ese elevado ser solar del que le estaban hablando a los fieles, era el mismo del cual más adelante se hablaría como del Cristo.

Pero con anterioridad al misterio de Golgotha sucedía que estos sacerdotes del ofertorio tuvieron que decir a sus fieles: si algo queréis saber acerca del Cristo, no debéis buscar en la Tierra. Entonces debéis elevaros hacia los misterios solares. Solamente fuera de la Tierra, podéis encontrar los misterios del Cristo.

Pero relativamente no era difícil para las personas, la adopción de una enseñanza tal, porque tenían una retro-memoria instintiva al reino del Cristo, del cual habían descendido a la Tierra.

La humanidad empero subyace a un desarrollo. Y  paulatinamente perdió la instintiva memoria con respecto a la espiritual pre-terrenal. 800 años antes del misterio de Golgotha, solamente muy pocos seres humanos tenían un recuerdo con referencia a la vida espiritual pre-terrenal.

Mis queridos amigos, imaginemos que el hombre pasa por la muerte. Sale a las lejanías cósmicas. Poco a poco llega a lugares desde los cuales ve las estrellas del otro lado, vale decir que también al sol lo ve del otro lado. Desde la Tierra vemos al sol de manera tal como nos hemos habituado, al cabo de la muerte nos alejamos hacia el espacio estelar y vemos al sol del otro lado.

Al ver al sol empero del otro lado, no lo estamos viendo como un disco físico, sino como un imperio de entidades espirituales. Y con anterioridad al misterio de Golgotha, al cabo de la muerte y antes del nacimiento, del otro lado, en el Sol se veía al Cristo.

A esa visión del Cristo, los maestros de los misterios pudieron recordar a sus discípulos, puesto que pudo ser incentivada la concepción: antes de haber estado en la tierra puede ver al otro lado del sol. Esto acontecía en épocas antiguas, antes del Misterio de Golgotha.

Llegó empero una época, en la cual esa memoria ya no pudo cobrar vida en los hombres. Aproximadamente unos 800 años antes del misterio de Golgotha, este recuerdo pudo ser despertado en medida cada vez menor en los hombres: antes de descender a la tierra hemos visto al Cristo en el lado opuesto del sol. Y entonces lo maestros de los misterios ya no podían acercarse a los hombres diciendo: elevad la mirada al sol, esa es la revelación del Cristo - -los hombres ya no lo hubiesen entendido.

Lo que acontecía con los hombres sobre la tierra era de manera tal que parecía que se encontraban completamente abandonados de la fuerza del Cristo, era como si nada podrían revivir dentro de sí, de la memoria de los mundos espirituales.

Y recién entonces se apoderó de los hombres aquello que podríamos denominar, el miedo a la muerte. Dado que con anterioridad veían morir al cuerpo físico, pero sabían que como almas son del reino del Cristo y no mueren.

Y a los hombres se les sobrevino una gran preocupación, acerca del destino de su entidad inmortal, eterna dentro de sí. Parecía que se había producido una ruptura en la conexión entre los hombres y el Cristo.

Esto sucedía por el hecho de que los hombres ya no podían elevar su mirada a los mundos espirituales, siendo asimismo que el Cristo no pudo ser hallado en ningún lugar sobre la tierra.

Y entonces en la época en la cual los hombres ya no pudieron hallar al Cristo en el lado opuesto del sol, en los supra-terrestres, el Cristo a partir de una infinita misericordia bajó a la tierra para que los hombres puedan encontrarlo sobre la tierra.

Vean ustedes allí, ha acontecido algo que de esta manera jamás sucedió en el desarrollo universal, en todo aquello que puede ser del conocimiento del hombre.

Dado que todos aquellos seres que se sitúan por encima del hombre, Angeloi, Arcangeloi, Arcai, etc., llegando hasta los seres divinos más encumbrados, solamente han llevado a cabo cambios en el mundo espiritual, metamorfosis.

No han nacido ni murieron. Por entonces se ha dicho en los misterios: solamente los hombres conocen el nacimiento y la muerte. Los dioses solo conocen metamorfosis, no conocen nacimiento ni muerte.

Como por lo tanto los hombres ya no pudieron llegar al Cristo, el Cristo vino con ellos a la tierra. Para eso era necesario que como Dios pasara por aquello que los dioses jamás habían experimentado: nacimiento y muerte. El Cristo se convirtió en el alma de un ser humano, del Jesús de Nazareth, pasó por nacimiento y por la muerte. Valed decir: por vez primera un dios realizó el camino a través de la muerte humana.

Lo esencial del misterio de Golgotha es que no solamente se trata de un asunto humano, sino de un asunto de los dioses.

Los dioses han decidido: uno de nosotros, el elevado ser-solar mismo, unirá su destino con la humanidad en medida tal que pase por el nacimiento y la muerte.

Y desde esa época, los hombres siempre pueden orientar su mirada hacia aquello que aconteció en Golgotha y pueden hallar en la tierra aquello que de otro modo hubieran perdido por el hecho de que su conciencia ya no llegaba a los cielos, al Cristo.

Aquellos que por entonces participaron de estos misterios de Golgotha, aun tenían una última herencia de una conciencia instintiva de aquello que allí aconteció. Eran los discípulos y los apóstoles del Cristo.

Y sabían: el mismo ser que anteriormente solo pudo ser hallado cuando espiritualmente se podía elevar la mirada hacia el sol al mismo ser lo encontramos ahora cuando de correcta manera entendemos al nacimiento, a la vida y al padecimiento del Cristo-Jesús.

Pocas personas hubo por entonces, en la época del misterio de Golgotha, que sabían: aquel quien en Jesús de Nazareth ha sido el Cristo, es el elevado ser-solar, que ha  descendido a la tierra.

Hasta el cuarto siglo al cabo del misterio de  Golgotha los seres humanos aun sabían que el Cristo que es el ser solar y el Cristo, que ha vivido en el Jesús de Nazareth, ha sido el mismo ser – hasta el cuarto siglo, al cabo del misterio de Golgotha.

Al escucharlo a través de la ciencia espiritual, podemos percibir con mayor profundidad como en los primeros siglos, cristianos, los hombres han ofrecido su oración fervorosamente: gracias al ser del Cristo, que desde los mundos espirituales ha descendido, puesto que de otro modo estaríamos separados de él aquí en la tierra.

Y después de que hubiese transcurrido el cuarto siglo al cabo del misterio de Golgotha ya no se pudo comprender que el elevado ser-solar y el Cristo sean la deidad aquella que nos asegura la inmortalidad como ser humano.

A partir del cuarto de siglo, y hasta la época nuestra se ha tenido únicamente a la palabra externa del Evangelio que históricamente nos relata, que hubo un misterio de Golgotha.

La palabra del Evangelio empero así y todo ha actuado a través de los siglos con una fuerza tal que los hombres a través de esa palabra el Evangelio, pudieron guitar sus corazones hacia el Misterio de Golgotha.

Hoy  empero nos hallamos frente a un tiempo en el cual los hombres después de haber aprendido tanto acerca d los misterios de la naturaleza se enajenarían por completo de las palabras del Evangelio, sin no se abriría un nuevo camino hacia el Cristo.

Este camino, la Antroposofía lo quisiera allanar, conduciendo a los seres humanos nuevamente al reconocimiento del mundo espiritual.

De hecho el acontecimiento del Cristo puede ser entendido únicamente como un hecho espiritual. Quien no puede entender al acontecimiento del Cristo como hecho espiritual no puede entenderlo en absoluto.

A través del conocimiento antroposófico nuevamente podemos trasladarnos hacia atrás, hacia el tiempo aquel en el cual el Cristo-Jesús caminaba por Palestina, cumpliendo su destino terrenal.

Podemos introducirnos al ánimo de los discípulos y los apóstoles, quienes acorde a su conocimiento instintivo han sabido: el ser que con anterioridad solamente había habitado al sol, ahora ha descendido a la tierra y ha transitado entre nosotros.

Aquello que como Cristo-Jesús ha transitado entre nosotros, que así ha pisado la tierra, anteriormente solo pudo ser hallado en el sol.

Estos discípulos por lo tanto se decían: Desde la mirada de Jesús de Nazareth nos irradia la luz solar. De las palabras de Jesús de Nazareth a nosotros llega la calidez solar.

Cuando el Jesús de Nazareth se mueve en nuestro medio, resulta ser como si el sol mismo está enviando su luz y su fuerza al mundo.

Aquellos que esto lo podían entender se decían: de esta manera el ser-solar dentro de un ser-humano está transitando entre nosotros, un ser que anteriormente solo pudo ser abordado cuando las miradas desde la tierra eran orientadas al mundo espiritual.

Y por el hecho de que los discípulos y los apóstoles podían decir esto, también se hallaban dentro de una correcta relación para con la muerte del Cristo y una comprensión de la misma.

Y por dicha razón, pudieron seguir siendo discípulos del Cristo-Jesús, también cuando el Cristo Jesús había pasado por la muerte en la tierra.

Y mediante el conocimiento científico espiritual sabemos que cuando el Cristo había abandonado al cuerpo del Jesús de Nazareth, transitaba espiritualmente entre sus discípulos, brindándoles enseñanza.

La fuerza que los discípulos y los apóstoles habían recibido, para que cuando el Cristo se les apareció tan solo en el cuerpo espiritual, brindándoles su enseñanza, esa fuerza de hecho se iba perdiendo al cabo de un tiempo.

Existe un tiempo en la vida de los discípulos del Cristo-Jesús, en el cual los mismos se decían: lo hemos visto, ya no lo estamos viendo. Ha venido desde el cielo junto a nosotros, a la tierra ¿Dónde se ha ido?

Ese momento en el cual los discípulos creían de haber perdido nuevamente la presencia del Cristo, está fijado en la fiesta cristiana de la Asunción. Se fijaba de esta manera el hecho consciente de que frente a los discípulos había desaparecido el elevado espíritu solar, quien en la tierra había transitado en el ser humano Jesús de Nazareth.

Y después de que los discípulos  hubiesen realizado esa experiencia, una profunda congoja se apoderó de ellos, una pena que no puede ser comparada con tristeza existente en la tierra.

En los antiguos misterios, al llevar a cabo el culto al dios-sol y al haber colocado en el seno de la tierra la imagen del dios, que se volvería a sacar recién al cabo de varios días, en las almas se produjo algo de una gran tristeza. Esa tristeza no pudo compararse empero con la tristeza acerca de la muerte del dios, que ahora invadió los corazones de los discípulos del Cristo.

Vean ustedes mis queridos amigos, todo gran conocimiento real se ha generado a partir del dolor, a partir de la preocupación.

Cuando mediante aquellos medios cognitivos que se describen en la ciencia espiritual antroposófica, tratamos de emprender al camino hacia los mundos superiores, entonces solamente podemos llegar a una meta, cuando pasamos por el dolor.

Sin haber sufrido, se ha sufrido mucho, y de esta manera se ha podido liberar de lo aplastante del dolor, no podemos tomar conocimiento del mundo espiritual.

Y los discípulos del Cristo en aquel tiempo que está indicado mediante los diez días al cabo de la ascensión, han sufrido terriblemente, por haber sido privado de la visión del Cristo.

Y a partir de ese dolor, ese infinito pesar, luego ha emanado aquello que denominamos El Misterio Pentecostés.

Después de perder para la contemplación externa, clarividente instintiva del Cristo, la re-encontraron en su interior, en el sentimiento, en la vivencia- a través del pesar, a través del dolor.

Al volver la mirada a épocas anteriores: con anterioridad al misterio de Golgotha, los seres humanos tenían memoria de la existencia pre-terrenal.

Sabían que en esa existencia pre-terrenal, habían recibido la fuerza del Cristo, para conquistar la inmortalidad.

Ahora se supo que mediante la fuerza humana propia, no puede volver la mirada hacia el mundo espiritual, hacia la existencia pre-terrenal.

Entonces los discípulos se orientaron hacia todo aquello que guardaron en la memoria, acerca del acontecimiento de Golgotha.

Y a partir de esa memoria y a partir de ese dolor, en su alma se abrió nuevamente aquello que el ser humano había perdido, al no tener más la instintiva clarividencia.

Las personas de la antigüedad habían dicho: antes de haber nacido en la tierra, hemos estado con el Cristo. De él recibimos la inmortalidad.

Y los discípulos dijeron ahora, al cabo de diez días de haber perdido la contemplación externa del Cristo: hemos visto al misterio de Golgotha. El mismo nos otorga la fuerza para poder sentir nuevamente, nuestro ser inmortal. Esto se expresa simbólicamente, a través de las lenguas de fuego.

Es por ello que científico-espiritualmente en el misterio de Pentecostés también podemos ver que el Misterio de Golgotha ha ocupado el lugar del antiguo  Mito del Misterio-Solar.

Pablo ha sido quien tuvo especial certeza de que se trataba del ser-solar en el Cristo, en ocasión de su experiencia en Damasco.

Pablo ha sido un discípulo de los antiguos iniciados en los misterios. Y tuvo la certeza: al Cristo lo encontramos únicamente, al llegar al mundo espiritual a través de  clarividencia.

Entonces dice: existen discípulos que afirman que el ser solar había cobrado vida en un ser-humano, y ha pasado por la muerte, esto no puede ser cierto dado que el ser-solar solamente ser visto en lo exterior de la tierra. Mientras que Pablo estaba creyendo esto, fiel a su conocimiento de misterio, combatió al cristianismo.

A causa de su revelación en Damasco, Pablo pudo entender: aun sin ser transportado a los mundos espirituales, podemos contemplar al Cristo; por lo tanto realmente ha descendido a la tierra. Y a partir de ese momento supo: los discípulos del Cristo-Jesús dicen lo correcto, puesto que el elevado ser-solar, del cielo ahora ha descendido a la tierra.

Si el Cristo no hubiese aparecido sobre la tierra, si hubiese seguido siendo únicamente Dios del Sol, la humanidad hubiese entrado en decadencia sobre la tierra.

En medida cada vez mayor, los hombres solamente hubiesen creído: las cosas materiales existen, el sol es una cosa material, las estrellas son cosas materiales. Dado que los hombres habían olvidado por completo que ellos mismos habían descendido de la existencia pre-terrenal, desde el mundo-espiritual estelar.

Pero una suma tal de pensamientos, que “todo es material”, se puede tener únicamente por un determinado tiempo.

Cuando por ejemplo durante todo un siglo, todas las personas solamente creían que todo es material, perderían la fuerza interior del espíritu dentro de sí, estarían como paralizados, estarían enfermos. Esto de hecho hubiese pasado con la humanidad, a no ser que el Cristo, con infinita misericordia, hubiese descendido del mundo espiritual a la tierra.

Ustedes podrán decir: sí, pero muchas personas aun nada quieren saber del Cristo, no tienen confesión hacia el Cristo.

¿Qué pasa con ellas? ¿Por qué no están enfermos, paralizados y débiles?

Pero vean ustedes, el Cristo ha aparecido en la tierra, cuando aconteció el misterio de Golgotha, no tan solo para impartir una enseñanza a los hombres, sino para pasar por el hecho de su aparición en la tierra. Ha fallecido para todos los hombres. La constitución física de todos los hombres, también de aquellos que no creían en el Cristo, se ha mejorado y se ha salvado mediante el acontecimiento del Golgotha

Hasta ese entonces, se pudo ser un chino, un japonés, un hindú sin querer saber nada del Cristo, y así y todo, el Cristo ha muerto por todos los hombres.

En el futuro, esto ya no será posible de la misma manera, dado que en el futuro será mucho más determinante que hasta ahora, aquello que se refiere al conocimiento.

En medida cada vez mayor, en el desarrollo de la humanidad se presentará la necesidad de que todos los seres humanos lleguen a un cierto conocimiento del ser espiritual y de la vida espiritual.

Un conocimiento tal que pueda conducir a todos los hombres al mundo espiritual, es lo que está buscando la investigación espiritual antroposófica.

Y mediante este conocimiento, a su vez podemos también reconocer al Cristo, pero reconocerlo de manera tal que al tener la antroposofía de la correcta manera, a  su vez podemos presentar al Cristo de manera tal que la representación se torne entendida para todos los seres humanos.

Con aquello que hasta este entonces se ha proclamado como cristianismo se pudo ir a África, a Asia; algunas personas tal vez se confesaron al Cristo, la gran masa de los pueblos lo rechazó, dado que  no pudieron entender aquello que estaban diciendo los misioneros.

¿Qué religiones tenían los pueblos? Los pueblos tenían religiones que se habían generado dentro de los mismos pueblos y por lo tanto pudieron ser comprendidas únicamente por el pueblo en cuestión, porque se veneraba algún determinado lugar sagrado, o una santa personalidad dentro de ese pueblo.

Mientras que los antiguos egipcios  han venerado su dios en Theben, se tuvo que ir a Theben para poder venerar allí al santuario de este dios. Mientras que a Zeus se le veneraba en Olympia, se tuvo que ir a Olympia, para adorar a Zeus. Del mismo modo el mohametano tiene que ir a Mekka. Algo de esto se ha conservado todavía hasta en el cristianismo. Al entender correctamente al cristianismo se sabe: el sol envía su luminosidad, cubriendo todos los seres humanos, brilla sobre Theben, sobre Olympia, sobre Mekka.

Físicamente en todos los lados podemos ver de igual manera al sol por lo tanto también venerar al sublime ser-solar, el Cristo, espiritualmente.

Y de esta manera, la Antroposofía le mostrará a los hombres que el ser aquel que con anterioridad al misterio de Golgotha, solamente pudo ser alcanzado mediante facultades instintivas, supra-terrenales, desde el misterio de Golgotha, puede ser alcanzado sobre la tierra misma mediante la fuerza cognitiva que en la tierra se adquiere.

Nuevamente se podrá comprender la palabra: los reinos del cielo han descendido a la Tierra – y no se hablará de una manera indefinida, mística del reino milenario, sino que se comprenderá. Lo que anteriormente pudo ser hallado sobre el Sol, desde entonces puede ser encontrado en la Tierra.

Y se dirá: desde el Misterio de Golgotha, tenemos al Cristo residente en la Tierra entre los hombres, porque ha descendido a la Tierra.

Aquello que han sentido los discípulos a modo de misterio Pentecostés, lo podemos sentir una y otra vez: el Cristo mismo ha descendido a la Tierra. En nuestro corazón nace una fuerza, su fuerza, como la fuerza aquella que a los hombres les asegura la inmortalidad. Entonces empero tenemos que tomar muy enserio las palabras del Cristo, comprender su profunda verdad, por ejemplo una palabra como esta: yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de las épocas terrenales.

Y cuando a palabras como estas las podemos tomar con toda seriedad en su profundidad espiritual, entonces así mismo podremos abrirnos paso llegando a la convicción; El Cristo no solamente ha estado aquí al comienzo de nuestra era cristiana, siempre está aquí, habla con nosotros, cuando lo queremos escuchar.

Pero para ello a través de la ciencia espiritual nuevamente tenemos que aprender a ver lo espiritual en cada ser material. Lo espiritual detrás de la piedra, lo espiritual detrás de la planta, lo espiritual detrás de los animales, espiritual detrás  de los hombres, lo espiritual detrás de las nubes, lo espiritual detrás de las estrellas, lo espiritual detrás del sol. Cuando a través de la materia, volvemos a encontrar al espíritu nuevamente en su realidad, entonces a nuestra alma humana también la abrimos para la voz del Cristo, que quiere hablar con nosotros, cuando estamos dispuestos a escucharlo.

Y antroposofía puede hablarnos del hecho de que existe el espíritu detrás de toda naturaleza. Es por eso que también puede hablar del hecho de que existe espíritu en toda la historia terrenal de la humanidad, puede hablar del  hecho de que la tierra recién a través del misterio de Golgotha ha adquirido nuevamente su sentido.

Con anterioridad al misterio de Golgotha, el sentido de la tierra estuvo sobre el sol. Desde el misterio de Golgotha el sentido de la tierra está reunido con la tierra misma.

A modo de un permanente misterio de Pentecostés, al Antroposofía esto lo quiere aproximar a la humanidad.

Y cuando las personas están dispuestas a ir en busca nuevamente del mundo espiritual con la Antroposofía, entonces de una manera tal como es la necesaria para el ser humano en la época actual, podrán encontrar al Cristo como constantemente presente.

Y cuando los hombres en esta época no se orientan hacia el conocimiento espiritual, se pierde al Cristo. Hasta ahora el cristianismo dependía del entendimiento. El Cristo ha muerto para todos los  hombres. No ha desconocido a los hombres. Al negarlo hoy los hombres en el conocimiento, están negando al Cristo.

Como en esta oportunidad nuestro encuentro cae justamente en la época de la fiesta de Pentecostés, les quería hablar del misterio del Cristo, vinculado al misterio de Pentecostés-

A menudo se está hablando de la Antroposofía, como si se tratara de una enemiga del Cristianismo.

Al recibir realmente al espíritu de la Antroposofía, se darán cuenta que la Antroposofía justamente abre al oído humano, al corazón humano y toda el alma humana, para el misterio del Cristo.

Mis queridos amigos, el destino de la Antroposofía quisiera ser a su vez aquel del cristianismo.

Para ello empero es necesario que los hombres hoy no orienten mediante la mirada hacia la palabra muerta que les habla del Cristo, sino que los hombres se orienten hacia una  cognición que los pueda conducir hacia esa Luz misma, en la cual ha vivido sobre la tierra el Cristo pleno de vida, no el histórico, quien ahora en cada instante del futuro vive sobre la tierra entre los hombres, quien de su Dios, se ha convertido en su hermano divino.

Queremos entonces integrar esto a nuestros pensamientos de Pentecostés, que a través de Antroposofía queremos buscar el camino hacia el Cristo pleno de vida y sentir que de esta manera en cada antropósofo puede renovarse el misterio Pentecostés original: que el conocimiento del Cristo mismo se le abra en el corazón y que se sienta alentado de la calidez, iluminado por las lenguas de fuego de la cognición cristiana universal

Permitamos que nuestro camino hacia lo espiritual a través de Antroposofía, a su vez pueda ser el camino hacia el Cristo a través del Espíritu.

Y cuando un número menor de personas se confiesa en serio a esto, el misterio Pentecostés podrá tener arraigo en cada vez más seres humanos del presente y sobre todo del futuro.

Y entonces podrá producirse aquello que la humanidad tanto necesita para un sanarse, para una curación. Entonces a una nueva comprensión humana, el espíritu sanador, el espíritu sanador de la enfermedad del alma, enviado por el Cristo, podrá hablar dirigiéndose a una nueva comprensión humana. Vendrá lo que la humanidad está necesitando: EL PENTECOSTÉS UNIVERSAL.

24.08.2016