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Rosemaría Bock

EL INSTRUMENTO EURITMICO

¿Qué instrumento inusitado es aquel con el cual nos manejamos eurítmicamente? Podemos contestar: EL CUERPO, EL CUERPO FÍSICO, O LA FIGURA. Acerca de la figura del hombre Rudolf Steiner en muchos contextos ha hablado de manera contundente, imposible resumirlo todo aquí. Lo referido al cuerpo y al cuerpo físico lo tomaremos en cuenta en primer término y tal vez pueda conducirnos también a la figura humana. En nuestro camino hacia ella, la contemplación del cuerpo y del cuerpo físico es una importante etapa de nuestra toma de conocimiento.

A menudo estamos empleando los conceptos de CUERPO y CUERPO FÍSICO de manera tal como si fueran intercambiables,  mi si expresaran lo mismo: el visible cuerpo humano. La palabra, “Körper”, (cuerpo) puede ser pronunciada con toda facilidad, “physischer Leib” (cuerpo físico), no fluye con esa facilidad. Además la denominación Köper/cuerpo es más terminante, a pesar de que existen cuerpos completamente diferentes, construidos por el hombre. Un Leib/cuerpo, fuera de las formas físicas, puede adoptar formas etéricas y anímicas.

Tenemos que preguntarnos: ¿por qué Rudolf Steiner habla tantas veces – y podemos qué decir, principalmente – del cuerpo físico y no con tanta frecuencia del cuerpo? Al contemplar todo aquello que ha dicho acerca de la Euritmia, se torna necesario, diferenciar con claridad mayor estas denominaciones. Al tomar en cuenta el esfuerzo de Rudolf Steiner, de referirnos al invisible cuerpo físico, se abre un largo camino, que desde el antiguo Saturno conduce al cuerpo fantoma y el cuerpo de la resurrección. En la “Ciencia Oculta hallamos definido con claridad, lo más importante con respecto a este tema: “Tenemos que evitar asimismo, pensar en la actual corporeidad del hombre, cuando se está hablando de un cuerpo físico. Por el contrario, tenemos que discernir cuidadosamente entre el cuerpo físico y el cuerpo mineral…UN CUERPO FÍSICO ES AQUEL QUE ES DOMINADO POR LEYES FÍSICAS, QUE ACTUALMENTE SE ESTÁ OBSERVANDO EN EL REINO MINRAL. EL CUERPO HUMANO DE LA ACTUALIDAD, NO SOLAMENTE ESTÁ DOMINADO POR TALES LEYES FÍSICAS, SINO QUE ADEMÁS TODAVÍA ESTÁ COMPENETRADO POR MATERIAS MINERALES.” (LA CIENCIA OCULTA, 1909 gA 13).

Para gran satisfacción mía, hace poco encontré en las anotaciones de Annemarie Dubach, que allí ella cita esta afirmación decisiva de la “Ciencia oculta”. En el amplio campo de los escritos acerca de Euritmia, hasta ahora ha sido el único hallazgo. En Annemarie Dubach, se sigue comentando: “Al hablar de la figura humana en el sentido científico-espiritual y también en el sentido eurítmico, tenemos que tener conciencia de que no solamente se refiere al cuerpo físico del hombre (en el sentido de cuerpo visible, RB). Esta forma que es plasmada, mantenida, sujeta y energizada, por el cuerpo de vida, es transpuesto de calor, transpuesto por la pulsación del cuerpo etérico y del yo, esta complicada formación humana, ofrece al INSTRUMENTO para el arte de la euritmia.”

Aquí Annemarie Dubach se aproxima a un misterio central de la euritmia, que empero no conduce hasta un debate con el concepto cuerpo-fantoma. Como tampoco se refiere a la cuestión de cuerpo visible  y cuerpo físico invisible, aquí tenemos que seguir investigando.

Aquí puede prestarnos ayuda un ejemplo procedente de los gestos realizados con los brazos. Imaginemos un gesto simple con los brazos, un gesto que se abre por ejemplo, una A eurítmica. Presupone que queremos expresar aquello que escuchamos, que hablamos, que sentimos, a modo de una apertura anímica, a través del asombro, la intuición, la pregunta, etc. Por lo tanto los brazos tienen que reproducir un proceso anímico. Para ello tenemos que otorgarle al gesto de los brazos, un caudal de fuerza de convicción, que deben irradiar al medio circundante. Un simple ángulo geométrico, claramente se diferenciará de una A eurítmica. Llegará a la manifestación, no solamente la forma, sino la formación consciente. Con otras palabras: tiene que respirar. Además se abrirá una multiplicidad infinitamente grande: una A para AHA, una A para alt (viejo), para Tag (día), para Hass (odio) – todas serán diferentes y sin embargo seguirán siendo A. Al formar empero la postura “Ich denke die Rede” = ij denke dii Rede – (yo pienso al discurso – pienso lo que voy a decir. Aquí no existe la variación ni la multiplicidad. La postura tiene que ser exactamente horizontal, la figura serenamente erguida. No es el hablar con sus palabras y sonidos aquello cuyo fluir entrará al gesto, sino únicamente su sentido. Se apela a una estructura en al figura humana, siempre será igual en todas las personas. El impulso del movimiento parte de un pensamiento que busca realizar una clara forma, hacia la cual no conduce un camino especial de generación. No se halla en cuestión el sentimiento personal, “solamente” estamos sintiendo la ley de la forma arquetípica de la cruz, impresa al hombre, que se revela.

Al preguntarnos por qué esa ley del ejercicio “yo pienso el discurso es tan bienhechora que en incontables horas de ejercicio una y otra vez es implementada, nos daremos cuenta de otra pregunta: ¿acaso con ello no queremos fortalecer nuestro CUERPO DE LA LEY- como Rudolf Steiner también denomina al cuerpo físico, no al cuerpo, llevarlo a la conciencia?

Con este ejercicio, con toda seguridad actuamos en contra del “Mysteln” y agudizamos al sentido con respecto al movimiento formado en sí.

Los brazos abiertos también pueden expresar otra cosa, mucho más simple. A partir de un fuerte sentimiento instintivo, los brazos se abren en gran alegría, con una sensación de libertad, o en el caso de atajar un niño pequeño, que viene corriendo en nuestra dirección. Para un gesto tal no son determinantes una conexión lingüística, ni una determinada estructura, ni tampoco una conducción consciente. Aquí el hombre del sentimiento se expresa con su cuerpo astral, a través del gesto corporal. En la formación de la cruz en cambio, tal como la requiere la postura de “yo pienso el discurso”, la conciencia se orienta plenamente hacia el cuerpo físico, sus fuerzas y leyes físicas. Las primeras palabras “Ich denke” (yo pienso) acompañan la facultad adquirida visibilidad del hombre, de pararse erguido en la cruz reticular de las direcciones universales del espacio, con sus brazos extendidos hacia la lejanía del mundo, para pensar y obtener su discurso, aquello que va decir. En la letra A, con las fuerzas plasmadoras a través del cuerpo etérico, se expresa un hecho lingüístico objetivo, que exteriormente puede manifestarse en muchas variaciones.

Estas comparaciones, nos retornan al tema INSTRUMENTO. La clave hacia el mismo se encuentra en el segundo capítulo, en las leyes geométricas del ejercicio “yo pienso el discurso” (Ich denke die Rede). Nuestro cuerpo, lo visible mediante la materialidad jamás podría llevar a cabo un gesto estructurado que conduce con toda exactitud hacia una figura geométrica. Las sustancias materiales que tornan visible al cuerpo exteriormente, experimentan un cambio cada 7 a 10 años (g A234) de modo tal que tenemos que preguntarnos: ¿considerando ese cambio de la matera, como se mantiene la forma, la figura?

¡También al cabo de 10 años, el cuerpo sigue teniendo dentro de sí todas las estructuras  y fuerzas que han edificado su cuerpo, al cual siguen manteniendo! Rudolf Steiner cierta vez señaló la materia en el cuerpo del hombre como arena, que sin el cuerpo de las leyes se desmontaría formando un montículo de arena, y en otra oportunidad lo calificó como grumos. (g A 320). La materia – la arena y los grumos/migas – quiere descansar. Lo único que puede hacer es reposar, esto nos muestra el cadáver, abandonado por la vida y las leyes vitales.

Este elemento del rasposo naturalmente le es ajeno a la euritmia. Así y todo, existe una forma de expresión que hace finalizar al movimiento de manera tal que la calma se torna absoluta, sin que se desintegre la estructura. Se trata del color negro.

Rudolf Steiner habla del mismo como de la “imagen espiritual de lo muerto… al hallarse en nuestro interior el espantoso negro se nos desvanece el alma… el espíritu empero puede compenetrar esa negrura… puede hacerse valer allí.” (g A 291) quien se viste de negro tiene la intención de poner aparte su ente personal tal como lo hacen los sacerdotes y los que pasan por un duelo, un luto, elije hacerse el pequeño, el insignificante; tampoco puede estimular al movimiento a otros. La figura eurítmica del duelo, muestra claramente, como con el negro el movimiento llega a su fin. “Cuando el espíritu logra compenetrar al negro, hacerse valer dentro del mismo”, tal como lo expresa Rudolf Steiner, a través de la euritmia podemos intentar de experimentar dentro de nosotros, el efecto de la “edificación invisible del espíritu”.

El movimiento no se genera en la corporeidad material, sino con ella, a través de ella, aun cuando la misma colabora con el instrumento apto-apropiado. El cuerpo físico en cambio, Rudolf Steiner lo señala a modo de red en la cual se recoge la materia (g A 131)

Puede colmarnos de asombro e infinita admiración, contemplando la multiplicidad de los contextos, en los cuales adicionales hebras conducen hacia ese tema. Rudolf Steiner encontró docenas de nuevas denominaciones, con las cuales nos quiso hacer entendible este cuerpo físico humano, ese “cuerpo de leyes”. En ocasión de la búsqueda dentro de esa multiplicidad, nos enteramos cuan importantes les eran estos hechos. A ello sin embargo tenemos que agregar que él – a causa de malentendidos y hostilidades, que hacia provocado su ciclo “De Jesús al Cristo” – ya no utilizó la denominación CUERPO FANTOMA, sino un cumulo de nuevas creaciones verbales y otras denominaciones para el mismo. Quiero nombrar especialmente dos de los numerosos nombres que también pertenecen a esas creaciones: CONSTRUCCIÓN DEL ESRPÍRITU (g A 208) y ENERGÍAS DE EDIFICACIÓN (g A 168). Sobre todo la segunda palabra, está señalando fuerzas plasmadoras activas. Y ambas palabras señalan edificaciones espirituales.

La figura del hombre

es el mejor texto para todo

lo que pueda sentirse

acerca de él.

Die Gestalt des Menschen

ist der veste Text zu allem

was sich über ihn empfinden last

J. W. von Goethe

 Son los poetas que en primer término han reconocido y alabado la sublimidad de la figura humana. Antes de seguir indagando el camino desde el cuerpo físico al instrumento eurítmico, hacia la figura, dos de esos poetas nos darán su opinión.

Heil Herz und hoff

das Wort Ward Stoff

und zur Gestalt

erblühe seine Lichtgewalst

Salve Corazón, llénate de esperanza

la palabra material se volvió

y en figura se convirtió

su poder de luz, se convierta en flor

Ernst Barlach (1870-1938)

(ei=ai/ z=ts /ü=ue / ch= j / ei=I /ä=ae)

El próximo paso puede iniciarse con la pregunta: ¿sobre qué nos apoyamos, cuando hemos adquirido al poder hacer, a la destreza y movilidad física, y la materia constantemente se renueva? ¿Cómo adquirimos la fuerza que mantiene nuestra forma, nuestra figura dentro de ese fluir?

Estos dos poetas nos conducen al “instrumento eurítmico” – Ernst Barlach hace “florecer al poder-luz del corazón convirtiéndola en figura”, Goethe “siente la figura como el texto mejor del hombre”. Aquí estamos contemplando una vez más las denominaciones más simples, que empleamos para nuestro cuerpo terrenal. Las descripciones de Rudolf Steiner acerca de la corporeidad humana, nuestro cuerpo físico son muy numerosas y las mismas promueven dentro de nosotros, las más diversas nociones, imágenes y sentimientos. El nombre cuerpo, hoy tal vez sea el más  usual, claro y simple. Por Rudolf Steiner nos enteramos en la “Ciencia oculta”, de manera más exacta, como se generó este KÖRPER COMO CUERPO FANTOMA-exento de materia – como el cuerpo físico invisible: “… TENEMOS QUE DIFERENCIAR CUIDADOSAMENTE ENTRE CUERPO FÍSICO Y CUERPO MINERAL…” (g A 13). En sus adicionales descripciones coloca en cada caso muchos otros conceptos y palabras con respecto a ese cuerpo físico.

Sobre esta base tenemos que preguntarnos por qué hoy tanto de aquello que experimentamos acerca del hombre terrenal, se lo atribuye al CUERPO. El modo general del pensamiento materialista, al respecto ha ocasionado una cantidad de confusiones.

Con respecto a nuestro INSTRUMENTO, con el cual estamos trabajando en euritmia, tenemos que aproximarnos de manera más diferenciada, dado que tal como lo expone Rudolf Steiner – es menester, tenemos que superar al CUERPO, que su superficialidad y sus leyes pasen a un segundo plano. Dado que la manifestación más importante al respecto se encuentra en el discurso del CURSO DE LA EURITMIA DEL SONIDO- vale decir en un lugar destacado- y queremos insertar aquí.

“EN LA REALIZACIÓN EURITMISTICA, TODO EL CUERPO TIENE QUE CONVERTIRSE EN ALMA.” De esta manera Marie Steiner lo ha colocado como titulo a la 15° conferencia y así también se ha conservado también en 1955 en la segunda edición. ¿Acaso ya tenemos una noción acerca de CÓMO esto acontece realmente en la ejecución? En la conferencia misma, en el contexto la oración dice esto:

“Sin lugar a duda, tenemos que tener presente que el practicar de la euritmia, realmente es IMPLEMENTAR UN CAMBIO EN EL ORGANISMO HUMANO y que toda representación en la euritmia es aun incompleta, no perfecta, cuando la persona está luchando con algo que en su cuerpo sigue siendo “cuerpo” y no se ha transformado en alma. En la representación todo el cuerpo tiene que haberse transformado en alma.” (g A 279)

Al colocar en esta cita, en lugar de la primera palabra cuerpo, una denominación ampliada, por ejemplo, cuerpo físico, la cita se tornará más comprensible: “…lo que en su cuerpo físico se convirtió en CUERPO…”A su vez estamos viendo que aparecen otros mal entendidos. Acaso no es grande el peligro de que el alma viva dentro de sí misma, vivenciándose sentimentalmente mediante euritmia, sin poder apoderarse aun de la objetividad del cuerpo de las leyes, de lo físico. Por el otro lado fácilmente es posible modificar al CUERPO de manera que se convierta plenamente en alma, como acontece en la daza  en la gimnasia, con lo cual luego ya no es permeable para lo esencial del habla y de la música. Ambas cosas ocasionalmente pueden observarse hoy en los escenarios.

Por cierto que también el euritmista necesita agilidad y destreza; tiene que practicar tanto que su cuerpo con liviandad y sin esfuerzo, se adapte a todas las intenciones artísticas. Pero ¿Quién es que tiene que adaptarse? Eso, los grumitos, las partículas, los materiales –el cuerpo visible – no lo logran por sí mismo.

Las fuerzas vitales en cambio compenetran todo, dentro del cuerpo mueven todo lo que es posible mover. Con la ayuda de lo líquido – la mayor parte de materia en el hombre – el cuerpo etérico mueve todo, de un lado a otro, hacia arriba, hacia abajo, disuelve lo solido, lo mezcla, lo toma desde afuera y  lo vuelve a entregar transformando. En el habla el cuerpo etérico se convierte en el gran formador, gran plástico, en el habla audible y en el visible. Cuando el hombre etérico en cambio quiere crear la forma humana, quiere re-producir en el proceso curativo, imitar en la corriente hereditaria, tiene que apoyarse en la forma arquetípica, el cuerpo humano creado en Saturno, el cuerpo estructural.

Y esto el cuerpo etérico lo logra de mejor manera durante el sueño, cuando el cuerpo reposa entregándose sin voluntad propia a las fuerzas anabólicas. Las fuerzas puramente corporales guardan silencio y  permiten la aparición de la figura luminosa interior. De esta manera durante el sueño también pueden reunirse todas las fuerzas etéricas que fluyen apara catabolizar las penurias y lo espantos acontecidos durante el día, conduciendo al ser humano nuevamente hacia la luz, tal como Goethe lo dice en la 2da parte del “Faust” de manera tan maravillosa en la escena de Ariel:

“…Llevad a cabo la más bella tarea de los elfos,

Devolvedlo a la sagrada Luz”

¿De qué manera podemos hallar entonces, gestos formados, puntuales, estructurados? Cuando cuidadosamente observamos, como el niño pequeño primeramente se yergue, aprende a caminar y recién entonces aprende a hablar, notamos como la figura humana del yo, lentamente se hace valer y recién paulatinamente puede llevar a cabo movimientos puntuales.

Paulatinamente va apareciendo la conjunción de las fuerzas para poder ser manejada en medida cada vez mayor por el ser humano en estado despierto. Esta conjunción, deberá ser hallada asimismo, en la creación artística. Para poder descubrir al INVISIBLE CUERPO FÍSICO, en relación con el movimiento eurítmico, a continuación pasaremos a contemplar ejemplos concretos de ejercitación. El primer ejemplo, es uno conocido extraído de las memorias de Nora von Baditz y procede del encuentro directo con Rudolf Steiner. De una manera directa, muy diferente Rudolf Steiner habla acerca del efecto de fuerzas etéricas, como más tarde, en el curso de la euritmia del sonido.

Nora von Baditz cuenta acerca de una visita de Rudolf Steiner durante la clase en un 6to grado. Cuando al cabo de la clase ella preguntó a Rudolf Steiner  diciendo: “¿en qué me he equivocado?”, él se detuvo, se orientó hacia ella, con infinito cariño y dijo sonriendo: no hubo equivocación, todo ha sido excelente; pero acaso usted SABE lo que está promoviendo en los niños al llevar a cabo una forma con líneas rectas con un ritmo (…), adicionando sin pausa alguna, una forma redonda con otro ritmo (…) ¿SABE usted lo que ha promovido de esta manera?” “no, señor doctor”. Por el hecho de que ha hecho experimentar la recta con un ritmo, e inmediatamente después, la forma redonda con otro ritmo, “le ha proporcionado a los niños NUEVAS FUERZAS ETÉRICAS”

La atención de los alumnos, aquí se orientan hacia una forma relativamente simple, que une dos principios opuestos de forma: la recta  y la curva. Ambas formas – el triangulo y el círculo – están íntimamente relacionadas, siendo que el circulo rodea al triangulo. El tamaño de la forma, los lados iguales del triangulo, los tres puntos de contacto, fuera direccionalidad, requiere también planificación previa. Dado que el primer camino del triangulo, y hasta el primer paso  dado en el ángulo del triangulo, definen al conjunto, tienen que ser imaginado y planificado con exactitud. Los pasos rítmicos predisponen una fijación adicional ¿a qué fuerzas estamos apelando en el niño? de hecho debe presuponerse, correspondientemente a la edad de los niños, que la forma no figure trazada en el pizarrón, sino que el maestro la describa escuetamente, con palabras exactas. También el ejemplificar y la participación del maestro, valdría al proceso propiamente dicho.

En oportunidad de este moverse, el cuerpo solo puede ser el siervo menor, aunque diestro y con capacidad de adaptación pero no, de manera planificadora, persiguiendo una meta.

Las fuerzas etéricas le otorgan vida a toda acción; se convierten en líneas rectas, con punta en las esquinas y luego en líneas circulares redondas, formadas y con plasticidad. Pero como tales no son el instrumento, sobre el cual está ejecutando el hombre despierto: más bien está practicando CON ellas. Aquello que está dispuesto en el hombre en estructuras, en elementos de formación, percepciones de peso y de liviandad, figuras luminosas-radiantes y oscuras-ondulares, así como todas las posibilidades de meta y de cruces, nos ofrece el cuerpo más antiguo y sabio, el CUERPO DE LAS LEYES, nos ofrece las FUERZAS FÍSICAS, como instrumento. Este cuerpo físico no en vano es denominado TEMPLO DE DIOS (G A 107), dado que ha sido creado en primer lugar  y con ello, hoy es lo más perfecto en el hombre.

El movimiento ondulante eurítmico-etérico es hermoso, cuando por ejemplo estamos viendo al mar Egeo en una representación de Fausto.

Niños menores a su vez disfrutan con alegría, cuando pueden representar la libre danza de los copos de nieve, un lago o una bandada de pájaros. Tan pronto que aparecen determinadas formas, apelamos a las fuerzas configuradoras más despiertas y más exactas. Cuando luego una forma es estructurada en sí misma, armoniosa, tal vez es también geométrica, cuando por ejemplo como muchas formas pedagógicas – el pentagrama, la forma arriba mencionada o el ocho armonioso – entonces las fuerzas etéricas, se desarrollarán de manera especial, adhiriéndose al cuerpo físico, brindando salud. Lo podemos observar claramente en los niños: sienten satisfacción, cuando la forma se cierra nuevamente en su punto de partida, cuando el arribo se evidencia la determinación, la exactitud. Es comparable a la solución de un cálculo, que ha salido bien. Esto edifica y aporta seguridad y también calma en el grupo.

Con firmeza en la existencia me ubico

Con certeza la vida de mi vida recorro,

Amor en la esencia de mi vida cultivo,

Esperanza a todo mi hacer imprimo,

Confianza en todo pensar deposito

Estos cinco, a la meta me conducen

Estos cinco, la existencia me dieron

 Un acento especial tiene Rudolf Steiner para la época del estudio del hombre del 4to grado. Allí el niño que ahora tiene entre 9 y 10 años, aprende a sentirse de una nueva manera en el templo de su cuerpo. Una fina estructura compuesta por cinco líneas se ilumina en un lema, que a través de simples gestos, se refiere a 5 virtudes.

Pierna izquierda

Pierna derecha

Brazo izquierdo

Brazo derecho

Cabeza

Brazo izquierdo con gesto de veneración

Brazo derecho con gesto de veneración

(Lema dado por Rudolf Steiner para el 4to grado, en la época del Estudio del hombre)

Aparece la estructura del cuerpo físico, que a todos los seres humanos transpone por igual. A esta edificación espiritual aquí se refiere (g A 208)

Un tercer ejemplo del 9no grado: al igual como también en otras materias en la euritmia del 9no grado, está indicado una nueva supervisión y una tarea sintetizadora. En lo eurítmico, esto se manifiesta sobre todo en el aprendizaje de los acordes. Lo que anteriormente durante varios años, en melodía, intervalos, pasos, vocales y formas se ha vivenciado y practicado – me tono mayor y tono menor – ahora se convierte en un gesto cerrado. La audición musical, se concentra en consonancia, en armonía, lo que puede ser un acontecer fundamentalmente social y así y todo auto referido. Los movimientos de los brazos deben “comprenderse” de diferente manera. Tal como asimismo se lleva a cabo también a través de los cotidianos movimientos del tacto y del asir de los brazos y de las manos: la estructura del cuerpo propio, al geometría y la simetría de la figura se vivencia, se despierta de múltiple manera y se comprueba. Así mediante los  movimientos de los acordes queda de manifiesto de manera especial como el resonar de las leyes musicales, encuentra su eco en el alma, pudiendo hallar su expresión nuevamente en los gestos guiados, apoyado sobre la estructura interior del cuerpo.

La observación despierta de los propios movimientos en la vida cotidiana, nos prepara para poder manejarnos con seguridad con la estructura del cuerpo. Por ejemplo se logra el unir las manos sin mirar. Para unir empero manos y pies con exactitud, espontáneamente miramos para llevarlo a cabo. Medimos o calculamos diferentes pasos, distancias, tamaños, proporciones, con la ayuda del invisible cuerpo físico, no tan solo con el cuerpo.  Mediante gestos y manipulaciones, tales como apuntar, señalar, girar, etc. Ya estamos hablando con la destreza de nuestro arquitecto interior. Todo esto y mucho más forma la sensibilidad con respecto al a FIGURA propia. Por así decirlo es la garantía con respecto a la intervención del yo en los miembros del cuerpo, tal como lo describe Rudolf Steiner en 1912 en Oslo (g A137)

En la euritmia, la FIGURA se convierte en el INSTRUMENTO propiamente dicho. Este instrumento lo llevamos cuando nos despedimos de nuestro CUERPO. Cuando sobre este INSTRUMENTO FIGURA, se ha ejecutado mucho lenguaje y música, esto puede hacerse valer seguramente con y a través de un nuevo cuerpo.

29.08.2016