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Rudolf Steiner

EDUCACIÓN: APRNDER A RESPIRAR CORRECTAMENTE

(El Estudio del hombre, primera conferencia, 21.8.1919)

…La Educación puede comenzar recién, cuando el niño se encuentra integrado al orden mundial del plano físico, y esto es cuando el niño comienza a respirar al aire exterior.

Cuando el niño ha salido al plano físico, y esto es, cuando el niño comienza a respirar al aire exterior.

Cuando el niño ha salido al plano físico, tenemos que tomar conciencia, de aquello que ha acontecido para el niño, en la transición de un plano espiritual a un plano físico. Tenemos que tomar conciencia sobre todo, que el ser humano se compone de dos miembros. Con anterioridad a que el ser del hombre llega a la tierra física, se entra a una relación entre el espíritu y el alma; el espíritu, en la medida que con esto entendemos aquello, que hoy aun se halla muy oculto, lo cual en lo científico-espiritual lo llamamos: Hombre-espíritu, Espíritu de vida, yo-espiritual. Con estos tres miembros del ser del hombre sucede, que en cierta manera existen en la esfera suprasensoria hacia la cual nos tenemos que abrir paso y entre la muerte y un nuevo nacimiento, ya nos encontramos en una determinada relación hacia el Hombre-espíritu, Espíritu de vida y yo espiritual.

La fuerza que parte de esa trinidad, compenetra lo anímico del hombre: alma-consciente, Alma –racional y Alma sensible.

Y si contempláramos al ser del hombre, al cabo de pasar por la existencia entre la muerte y un nuevo nacimiento, y se dispone a descender a la Tierra, veríamos lo espiritual que acabamos de mencionar, entre-sujeto con lo anímico. Por cierto, el hombre desciende a la existencia terrenal, como espíritu-anímico, o alma espíritu, desde una esfera superior. Se rodea con la vestimenta de la existencia terrenal. De igual manera podemos caracterizar a ese otro miembro del ser, que se une con el recién mencionado, podemos decir: allá abajo, en la Tierra, al Alma-espíritu se le aporta aquello que se genera a través de los procesos de la herencia física. Entonces al alma-espíritu, o espíritu-alma, se le acerca el cuerpo-físico, de modo tal que nuevamente  se hallan unidas dos trinidades: hombre-espíritu, espíritu de vida y yo espiritual, con lo anímico, que consiste de: alma-consciente, alma racional y alma sensible. Las mismas están conectadas entre sí, y al descender al mundo físico deben conectarse con el cuerpo sensible o cuerpo astral, el cuerpo etérico y el cuerpo físico. Estos empero, por su parte se hallan conectados en primer término en el cuerpo de la madre, luego en el mundo físico, con los tres imperios del mundo físico: el mineral, el vegetal y el animal, de modo tal, que también aquí se encuentran unidas dos trinidades.

Al contemplar al niño que ha crecido para integrarse al mundo, con la necesaria imparcialidad, entonces podremos percibir con la correcta imparcialidad: allí, en el niño aún se encuentra unido el espíritu del alma o el alma espiritual, con el cuerpo físico o el físico corporal. La misión de la educación, entendida en el sentido espiritual, significa el conducir a la consonancia la espíritu del alma con el cuerpo físico o el físico corpóreo. Los mismos tienen que llegar a la armonía mutua, a la consonancia, dado que al nacer el niño en el mundo físico, aun no han llegado a la concordancia. La misión del educador y también de la enseñanza es, la afinación de estos dos miembros.

Concretemos algo más esta tarea. Entre todas estas relaciones que el hombre tiene hacia el mundo exterior, la más importante es la respiración. Con la misma comenzamos al entrar al mundo físico. La respiración el cuerpo materno, es aun una respiración preparatoria, con conduce aun, a una conexión plena con el mundo exterior. Aquello que en real sentido de la palabra, el hombre lo inicia recién después de abandonar al vientre materno. Ese respirar cobra una enorme importancia para la entidad humana, dado que en el mismo yace ya, todo el sistema tri-membrado del hombre físico.

Atribuimos al metabolismo a los miembros del sistema humano físico trimembrado. El metabolismo empero en una de sus terminaciones se encuentra  íntimamente ligado con la respiración.

La circulación sanguínea recibe las materias introducidas por otra vía, del mundo exterior, de modo tal que por el otro lado, la respiración está relacionada con todo el sistema metabólico. Por lo tanto, tiene sus propias funciones, pero asimismo está relacionado con el sistema metabólico.

Esta respiración asimismo está relacionada con la vida nervio-sensoria del hombre. Al inhalar, de manera constante, presionamos hacia el interior del cerebro el líquido encefálico; al exhalar, lo presionamos de retorno al cuerpo. De esta manera, trasladamos al ritmo respiratorio al cerebro. Y tal como la respiración por un lado está relacionado con el metabolismo, así, por el otro lado con la vida nervio-sensoria. Podemos decir: la respiración es el mediador más importante del hombre que llega al mundo físico, con el mundo exterior físico. Tenemos empero asimismo tener conciencia de que ese respirar aun no se lleva a cabo de manera tal como tiene que acontecer con plenitud para el mantenimiento de la vida física del hombre, sobre todo, con respecto a un lado: en el ser humano que llega a la existencia física, no está establecido aun, la correcta armonía entre el proceso-respiratorio y el proceso nervio-sensorio.

Al contemplar al niño, tenemos que decir: el niño aun no ha aprendido a respirar de manera tal que la respiración de correcta manera mantiene al proceso nervio-sensorio. Allí yace nuevamente la refinada característica de aquello que debe hacerse con el niño.

En primer lugar tenemos que entender la entidad humana, de manera antroposófica-antropológica. Las medidas más importantes de la educación, por lo tanto deberían darse en la observación de todo aquello que de manera correcta organiza al proceso respiratorio hacia el proceso nervio-sensorio. En un sentido superior, el niño tiene que aprender a recepcionar en su espíritu aquello que le puede ser dado por el hecho de que ha nacido para respirar. Vemos que esa parte de la educación se inclinará hacia lo espiritual-anímico: por el hecho que armonizamos la respiración con el proceso nervio-sensorio, introducimos lo espiritual-anímico a la vida física del niño. Dicho de manera burda, podríamos decir: el niño aun no puede respirar de correcta manera interior y la educación   deberá consistir, en enseñarle esta correcta manera.

Hay otra cosa más aún, que el niño no domina correctamente, y a ello nos tenemos que dedicar para poder crear una consonancia entre los dos miembros del ser, el cuerpo físico y el alma espiritual. Aquello que el niño no domina en el comienzo de su existencia – puede llamar nuestra atención, que por lo general, aquello que tenemos que remarcar espiritualmente, parece contrariar al orden mundial externo – es llevar a cabo el cambio entre el estar dormido y el estar despierto de un modo correspondiente al ser humano. Visto desde afuera podemos decir: el niño duerme muy bien; duerme mucho más tiempo que el hombre más adelante en la vida, de hecho entra a la vida durmiendo. Pero aquello que interiormente subyace al dormir y al estar despierto, esto aun no lo domina. El niño vivencia múltiples cosas en el plano físico. Utiliza sus miembros, come, bebe y respira. Pero mientras hace todas estas cosas en el plano físico, al variar entre el dormir y el estar despierto, lo que experimenta en el plano físico, al variar lo que ve con sus ojos, lo que escucha con su oído, lo que lleva a cabo con sus manitos, y sus piernas, no lo puede trasladar al mundo espiritual, elaborarlo allí retornar al resultado del trabajo al plano físico. Su sueño se caracteriza por el hecho de que se trata de un sueño diferente al sueño del adulto. En el sueño del adulto, con preferencia se elabora aquello que el hombre experimenta entre el despertar y el quedar dormido. El niño aun no puede trasladar al sueño aquello que experimenta entre el despertar y el quedar dormido y con el dormir se integra al orden mundial general, que a ese orden mundial durante el estar dormido no aporta aquello que ha experimentado exteriormente en el mundo físico. A través de la educación apropiada tenemos que lograr, que aquello que el hombre experimenta en el plano físico, es conducido hacia aquello que el alma—espíritu o el espíritu-alma hace desde el quedar dormido hasta el despertar. Como educadores o como docentes, al niño nada le podemos inculcar acerca de los mudos superiores. Dado que aquello que entra al hombre procedente de los mundo superiores, entra durante el tiempo que transcurre desde el quedar dormido, hasta el despertar. Tan solo podemos emplear el tiempo que el hombre pasa en el plano físico que justamente aquello que con él hacemos, lo pueda conducir al mundo espiritual y que mediante este traslado a su vez, al mundo físico pueda fluir de retorno la fuerza que pueda llevar consigo desde el mundo espiritual para luego ser un hombre de bien en la existencia física.

Así, en principio toda la actividad docente y educativa es guiada a un campo muy elevado, a la enseñanza de la correcta respiración y a la enseñanza del ritmo correcto entre el dormir y el estar despierto. Al educar  y al enseñar, naturalmente conoceremos reglamentos de comportamiento tales, que no se limitan a un entrenamiento de la respiración o un entrenamiento del dormir o del estar despierto. Todo esto permanecerá relegado a un segundo plano. Lo que conoceremos, serán reglamentos concretos. Pero hasta en los fundamentos, tenemos que tener conciencia de aquello que hacemos. Y tendremos que tomar conciencia del hecho, de que al suministrarle un objetivo didáctico de determinada índole estamos actuando sobre el integrar del alma espíritu al cuerpo físico, y en la dirección opuesta sobre la integración de la corporeidad del alma-espíritu.

No sub-valoremos la importancia de aquello que acabo de decir, al prestar atención tan solo a lo que HACEMOS, sin prestar atención a aquello que SOMOS…

…Un maestro que se ocupa con pensamientos acerca del ser humano en evolución, cobra un efecto muy diferente sobre los alumnos, que un maestro que de todo esto nada sabe, que jamás a sus pensamientos ha guiado hacia ese destino. Dado que ¿qué acontece en el momento, en el cual meditamos acerca de tales ideas, vale decir, en el cual comenzamos a saber, qué importancia cósmica tiene el proceso respiratorio y su transformación en la educación, qué importancia tiene el proceso del ritmo, entre el dormir y el estar despierto? En el momento en el cual tenemos estos pensamientos, algo en nuestro interior se debate con todo aquello que es mero espíritu personal. En ese momento se moderan, se atenúan todas las instancias que subyacen al espíritu personal; desaparece algo de aquello, que existe en mayor medida en el ser humano, por el hecho de ser un hombre físico.

Y, al vivir en esa instancia de desaparición, y al estar entrando en el aula, una fuerza interior promueve, que se genere una relación entre los alumnos y nosotros…

….Toda nuestra postura como docente no sería competa, sino tuviéramos la conciencia: el hombre ha nacido, de esa manera se le ha dado la posibilidad de realizar aquello, que no pudo llevar a cabo en el mundo espiritual. Tenemos que educar y enseñar, tenemos que dar la respiración, la armonía certera hacia el mundo espiritual. En el mundo espiritual, el hombre no pudo llevar a cabo de la misma manera, el cambio rítmico entre el estar despierto y el estar dormido, tal como lo hace en el mundo físico. Mediante educación y enseñanza tenemos que regular ese ritmo de manera tal, que de correcta forma pueda enmembrarse el físico corpóreo (Körperbeib) o el cuerpo físico (Leibeskörper) en el espíritu anímico (Seelengeist)o alma espiritual (Geistseele).

Esto es algo, que naturalmente no tenemos frente a nosotros a modo de una abstracción, para implementarla de manera inmediata, pero, debe dominarnos a modo de idea referida a la entidad humana.

15.11.2017