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Herbert Wimbauer

LA INDIVIDUALIDAD DE RUDOLF STEINER

Cuando nos ocupamos con Antroposofía durante un mayor espacio de tiempo, suelen presentarse las siguientes preguntas, la primera de las cuales: ¿Quién ha sido, qué tal obra abarcativa pudo llevar a cabo? Al profundizar la biografía de Rudolf Steiner, aparece otra pregunta, que podríamos formular de la siguiente manera: ¿Qué individualidad disponía de tal cúmulo de fuerza interior, para poder soportar las tribulaciones de tal recorrida por la vida? Y a partir de las percepciones que ascienden en ocasión de la búsqueda y las respuestas de las propias conmociones anímicas, en definitiva somos conducidos a la pregunta última y  más íntima: ¿Frente a qué ser nos hallamos en la encarnación de Rudolf Steiner?

Es evidente que es un elevado entre los filósofos,  un elevado entre los ocultistas, un elevado entre los seres humanos de la creación cultural. También es manifiesto que para los hombres es un prestigioso ejemplo de amor a la verdad y energía dedicada al trabajo de idealismo, y benevolencia, una conmovedora imagen del reclamo de bondad y de amor. El hecho de que ha sido un genio en el campo del pensamiento, del arte, de la medicina, de la química y la matemática… un genio, un universalista en el más amplio de los sentidos, un conocedor también en cada ámbito especial, ya ha sido reconocido también  en el mundo no-antroposófico.

El hecho empero de que no tan solo dominaba el conjunto de las ciencias de su época, sino que a cada una de las ciencias le ha dado un cúmulo de incentivos extraordinarios para el trabajo FUTURO de generaciones de especialistas y , además como de paso en la impetuosidad, sin par de su tarea al cabo de 1900, ha dejado la herencia de muchos campos nuevos, para futuras generaciones, a modo de germen de impulso, a veces tan solo como sugerencia de la posibilidad latente, la señala como un enigma máxima en este estrecho mundo.

A ello se agrega, que él, para el gran campo de las artes, ÉL es incentivador y el comienzo de una nueva era de estilos y de técnicas y hasta nuevos estilos del arte. A la pregunta del curioso, acerca de “¿quién ha sido ese Steiner?” difícilmente contestamos – dado que preferimos callarlo – que asimismo ha sido un Evangelista.

El hecho empero que asimismo imperaba soberanamente y con maestría en el reino de la esotérica universal en sus múltiples grado y rangos y que su obra de vida como ocultista aun lo caracteriza como EL Hirofante primitivo de una nueva era de la humanidad, de un futuro infinitamente rico, redentor, sanador, ese hecho supera asimismo al contenido convencional del concepto de genio, universalista, iniciado, dado que esos conceptos se convierten en características de un elevado conductor de la humanidad.

Esta imagen del ser de Rudolf Steiner se va cristalizando en medida cada vez mayor en el caos de su época, al ir tomando conocimiento de la Antroposofía. El es una de las grandes figuras de conducción, que en cada siglo –ya sea oculta en el fondo de los misterios, o púbicamente, cargan la cruz del sacrificio, en beneficio de los discípulos, en beneficio de la humanidad, en bienaventuranza del mundo terrenal, que más y más se está hundiendo en la penuria, el tormento y la oscuridad del Kali Yuga.

Está rodeado por enigmática soledad, al igual como Leonardo, destroza rocas como Michelangelo – y posee además la picardía de la obertura de Fígaro una agresividad – Voltaire – para luego muy de paso, muestra la sutilidad de un pintor de iniciales de la tardía Edad Media. Luego también existen imágenes en las cuales su ser se expresa tan solo en las austeras líneas de la muerte, el sepulcro en las rocas, el estrellante peso de una austeridad insoportable para nosotros.

Por cierto podemos constatar que existen muchos partidarios que lo pueden ver tan solo en el contexto con el ámbito específico de su propia actividad. Así existe un “Steiner” característico de los maestros Waldorf, de los pedagogos curativos, de los médicos y de la agronomía.


¿QUIÉN ES RUDOLF STEINER?

LA ESCENCIA DE LA ANTROPOSOFÍA

En la actualidad (1976) ya la mayor parte de la obra de Rudolf Steiner ha sido entregada a la protección y la responsabilidad de los antropósofos. Pero en todo ese material publicado, no se podrá encontrar lugar alguno, en el cual Rudolf Steiner se refiera a sí mismo, un nombre de misterio, o se permita una mención a “trasfondos cármicos” referidos a su personalidad. Su individualidad permanece oculta detrás de su obra. De manera científica-objetiva, un hecho se ubica al lado de otro, cuyas conexiones transversales en la sucesión del aprendizaje, experimentan un aumento infinito. Sucede lo mismo que pasa al contemplar al cielo estrellado: cuanto más clara la visión y más nítido el instrumento, tantas más estrellas podremos ver, o como Origines lo ha dicho tan   acertadamente: “Cuanto más avanzamos en el aprendizaje, tanto más alto se nos presentará la montaña de los misterios”.

La enseñanza de la ciencia espiritual ha sido dada en muchas grandes épocas una y otra vez, incansablemente comenzando de lo más elemental, con lo cual lo supuesto ya conocido se transformó y amplificó. La escuela esotérica interna y su tarea superior en varios grado a modo de núcleo vital íntimo del movimiento, cuyo “ser viviente” es Rudolf Steiner y cuyo cuerpo terrenal debía ser la sociedad, desde 1905 hasta 1914 corría de manera paralela a estas épocas.

En ninguna parte empero, existe una “contemplación esotérica” o una “conferencia del carma” acerca de la personalidad que debería interesar en mayor medida a todos los discípulos de todas las diferentes corrientes del movimiento antroposófico – vale decir, Rudolf Steiner mismo, el gran maestro, mensajero del Cristo, colmado de infinito amor.

La castidad cristalina-luminosa de la vestimenta de veracidad, que a modo de protección cubre su obra, ha sido necesaria para este tema. Esta objetividad muestra su diferencia esencial con respecto a mucho de aquello que se denomina ocultista. Su castidad empero no ha sido tan solo la elevada objetividad científica, a la misma la resguardaba en favor nuestro. A nuestro ser-libre tan incipiente y tierno, el sonido previo de un ser superior en nuestro interior, veneno sería, recibir de la boca de ese supremo, la real verdad acerca de él mismo.

Profundizar por uno mismo la verdad acerca de un conductor tal de la humanidad a modo de un esencial contenido de la ciencia espiritual y representarlo objetivamente, es por lo tanto, misión cognitiva de aquellos, que deberían mantener la obra de manera viviente, luminosa, fluyente. Ya que es deber de los “representantes del asunto antroposófico”, buscar la verdad y de esa manera crear vida- lo cual significa sembrar amor.

Pero, “el gran amor, tan solo aflora de la gran cognición” (Leonardo). Cuanto más escaso es el conocimiento tanto más fríos son los corazones, tanto más tibia es la voluntad. Todo movimiento espiritual, en algún momento ha obtenido su cruz, bajo la cual se desplomó, convirtiéndose en institución terrenal: el Estado, la Iglesia, la Sociedad, la asociación.

Para ampliar la comprensión acerca del ser Rudolf Steiner, es menester una llave, que para el no-iniciado, únicamente puede ser obtenida del cúmulo del hecho de su obra misma. Quien ha creado el cosmos de la obra, también aquí habrá   ofrecido una sugerencia; dado que su creador mismo, es esencia viva de la Antroposofía, EL representante del movimiento espiritual, por lo tanto, también un tema de la ciencia espiritual todo abarcativa.

Es un camino cognitivo, que quiere conducir lo espiritual dentro del ser humano nuevamente a lo espiritual del cosmos que se ha perdido. El camino cognitivo, que en muchas formas condicionadas del desarrollo en los antiguos misterios y la larga cadena de sus sucesores ha sido cuidada, ha experimentado un renacimiento a través del movimiento antroposófico. De hecho no es otra cosa que la configuración popular de la confraternidad oculta de los milenios. Hizo pública la arquetípica  sabiduría e la humanidad, tan severamente amparada en lo oculto, en cierta medida, en el lenguaje del alma consciente, como ciencia moderna del espíritu, pronto empero  -gracias a Marie Steiner – a modo de lo viviente en la esencia de las artes. Esa ciencia y ese arte, de los cuales más tarde pudieron generarse los muchos, movimientos filiales, es la vestiduría corporal del ser Antroposofía, que a modo de fuente de vida que en último instante pudo ser enviado a una humanidad caída en la sequedad y la rigidez, cuando todo lo procedente de las ciencias, las artes, religiones y formas sociales, tan  solo generaba decadencia, nihilismo y enfermedad, los precursores de la muerte de toda esencia humana superior en la tierra. Lo dicho por Rudolf Steiner, referido tan solo al lenguaje, que la Antroposofía, si hubiese llegado más tarde, ya no hubiese llegado a tiempo, dado qe entonces ya nadie la hubiese entendido, nos muestra la terrible velocidad de la decadencia lingüística, del endurecimiento del os cuerpos y de la corrupción de las almas, deshumanizadora. La antroposofía empero, tal como irradia fuerzas rejuvenecedoras y sanadoras como fuerza micaélica, que llegan hasta el cuerpo físico, es el elixir todo-curador, a partir del cual otrora, al cabo de las graves revoluciones de nuestros estados actuales, emanarán los fundamentos de una nueva cultura. Toda vida de hombre y de mundo tiene que ser fundamentada nuevamente desde sus bases. Para ello empero los misterios de nuevo deben constituirse en fuente cultural-creativa. Y para ello las ramas tienen que ser las primeras escuelas, para volver a conducir a los hombres a las esferas de la clarividencia, para volver a conducir a los hombres a las esferas de la clarividencia, para ello, en Dornach debería generarse una primera residencia de misterio, preparatoria de la nueva era.

La antroposofía es la salvación del yo moderno, que en su grado actual de independencia, sin espiritualización, tan solo tendrá que convertirse otra vez en un nuevo germen patológico de la evolución. El nuevo impulso de misterio puede salvar y purificar esa posibilidad de acceder al verdadero yo, dado que es la primera presentación de la futura fuerza del yo espiritual. Es la acción sanadora que sigue vigente para las incontables almas que al cabo de su muerte a causa de su materialismo, tendrían que descender en su evolución hacia almas, cada vez más independientes de lo terrenal, y así, sujetas a la inteligente naturaleza animal, pronto tendrían que desvincularse de la evolución cristiana.

La Antroposofía es el puente sobre el rio que separa los hombres terrenales de los hombres de las esferas. Pero no tan solo es el pan vital para aquellos que sobre la tierra, “padecen hambre y sed” del espíritu, sino sobre todo de las almas de las esferas, que todas las noches ansiosas recorren los campos anímicos de los hombres terrenales que duermen, para hallar nutrientes a partir de la espiritualidad aquella que puede ser adquirida TAN SOLO aquí en la tierra en el cuerpo. Así, la Antroposofía también es la luz espiritual del mundo suprasensorio, que a los así llamados muertos podrá redimir de la tormentosa oscuridad.

Pero no tan solo es nutriente y medicina a los seres humanos de aquí y de allá, sino también para los seres de la naturaleza que para nosotros se sacrifican y sufre, a modo de gratitud activa, quiere aportar redención. Los seres elementales recluidos en sus moradas materiales, los siervos de los poderes de las esferas, hechizos en lo terrenal y los jefes inferiores de taller de la creación, que supeditados a terribles dolores, tienen que formar el fundamento de nuestro camino, aguardan dentro de ancestrales tormentos, la redención del mundo del pecado original. Al colmarse de lo divino el hombre, no se trans-ilumina tan solo a sí mismo, si no que de esa manera eleva al otrora mundo luminoso, incrustado en el doloroso cristal de la materia, renacido, a su patrimonio.

Cuando el ser humano niega su trans-cristalización, está negando a su verdadero yo. De esta manera, a los servidores representantes, como fundamento y guía de su ascenso, los empuja a su caída con él. Dado que así, las multitudes de seres naturales y los siervos de las esferas, son obligados a prestar servicio a los poderes de las fuerzas de la oposición.

Tan solo mediante Antroposofía,  hoy los hombres pueden desarrollar las cualidades aquellas que a la tierra y al cosmos los pueden unir en nueva manera, al cabo de Kali yuga. Solamente mediante la espiritualización del ser humano, podrá lograrse nueva participación de los dioses aquellos, que se han retrotraído, cuando su obra con respecto al hombre había concluido.

Ya a partir de esta breve enumeración incompleta podemos deducir, que la Antroposofía es algo muchísimo mayor que una doctrina, una teoría cognitiva, o tan solo una concepción del mundo o un movimiento reformista con tinte ocultista. Lo cierto es que la Antroposofía, está ligada de manera estrecha al Misterio de Golgotha, de modo tal que puede transformar los efectos del pecado original, mediante la voluntad humana. 

Cuanto más estemos indagando, en tanta mayor medida podremos hallar efectos de su esencia. Es la célula germinal, de la cual podrá nacer un nuevo pueblo espiritual a partir de todos los pueblos de la tierra, el “pueblo predestinado” del futuro. Mediante talentos de Europa del centro está preparando a Philadelphia, la raza eslava inferior y actúa de manera espiritual, formadora de raza, para la 6ta raza-raíz, al cabo de los largos períodos de catástrofe de “la guerra de todos contra todos”. Estas épocas, en la actualidad ya se están preparando: las comunidades magas-blancas, la “mala raza”, de mágico accionar, predispone su sustancia física hoy en el occidente  norteamericano, cuyo espíritu conductor, un arcángel anormal, actúa a través de la subnaturaleza.

Estos efectos están señalando que la semilla de la Antroposofía dentro de nuestro interior y en su trabajo en los sensorio y en lo suprasensorio, en lo individual y en las grandes comunidades de las corrientes cármicas, está dotada de efectos superiores que tan solo aquel que se  extiende a través de los lapsos menores de las razas menores y las razas raíces. En la actualidad, Antroposofía ya está preparando los futuros globos o rondas de la tierra, y más allá de ello, está señalando hacia futuros aun más lejanos de su poder de acción: la encarnación terrenal como Júpiter y Venus. Así, interviene en el cuerpo y en el alma del hombre, en la cultura, la naturaleza, el desarrollo de la tierra y en los grandes ritmos cósmicos. Sobre este trasfondo, la palabra de Rudolf Steiner, dirigida a los amigos con referencia a la construcción-Johannse, recién adquiere su infinita amplitud cósmica: “De aquello que estamos haciendo, dependen destinos universales.”

La Antroposofía es la buena leña del alma. Pero el encendido lo puede realizar cada   uno por s u cuenta. Alimenta al fuego volitivo de la personalidad, para convertirse en un portador del yo, para generar un juego cada vez mayor en su interior. Dado que el fuego que ella pude generar en nosotros a través de nuestra voluntad es de por sí  una chispa del fuego cósmico  universal que de manera espiritual fluye del inicio hasta el fin, el fuego del “yo soy el Alfa y el Omega”.

Aun cuando hoy todo se encuentra oculto por las envolturas de los conceptos y la dependencia de las ideas – el alma plena de voluntad puede estallar en júbilo: la Antroposofía de Rudolf Steiner aun tiene poco presente, ¡pero posee un enorme futuro!

Con anterioridad a la época filosófica, estuvo la teosofía divina, después de la filosofía, estará de nuevo la teosofía. La “filosofía de la libertad”, cerró la era filosófica de Aristóteles a través de Tomás, el final del Kali yuga, en clásica finalización. La nueva era de la Teosofía comenzó en 1900. Con anterioridad a al Teosofía hubo el Ocultismo mágico y después de la Teosofía, el Ocultismo nuevamente serpa lo determinante. La Antroposofía – la Teosofía rosa cruz -   hoy es la etapa previa en un estado germínate, en pos de evoluciones cada vez mayores del género humano hacia el futuro, que será mágico. Ese cúmulo temporal y esencial de las misiones de la Antroposofía, nos señalan con claridad su íntima fuente vital, su propio sol espiritual, al cual todo le debe, porque su existencia le debe, su existencia a partir de su voluntad. La divina luz primaria del sol del Cristo. Solo por ser luz de su luz, vida de su vida  y en la vestimenta de la sabiduría, para no quemarnos – un rayo de amor, de SU amor, pudo ser lenguaje y herramienta, pudo ser preparadora del camino, potencial del futuro.

La aparición de Rudolf Steiner como ocultista en el año 1900, señaló el   inicio del eón del Espíritu Santo, del verdadero tercer imperio. Esto ha sido posible por la pasión del Cristo en lo etérico. Fue conquistado mediante la lucha de Micael, que al mismo tiempo con el sufrimiento del Cristo, ene siglo 19, ha colmado al mundo etérico próximo a la tierra.

Rudolf Steiner, el archi-mensajero del resto, entregó al fruto de estos hechos a los seres humanos terrenales. En 1903 nacieron los misterios cristianos. En 1905 se fundó la Escuela Esotérica. En 1905, el iniciado pudo vivenciar por vez primera, el retorno del Mesías en lo etérico. Su apocalipsis en la década treinta de nuestro siglo, en primer término para unos pocos y luego para más y más seres humanos debía convertirse en el acontecimiento esencial de su desarrollo, que transformaría completamente a la tierra y a la historia: “Puesto que todo lo haré nuevo.” En ese inicio tan delicado y peligroso, el movimiento antroposófico debía fundar lugares de misterio protectores. Como “Antroposofía” SUS elevados maestros y siervos le prepararon el camino. Desde ellos, como Antroposofía resonaba el lenguaje del Resucitado. Desde el primerísimo comienzo elemental, con cada una de sus frases es una real conexión con ÉL. La sincera búsqueda de la trans-cristalización de sí mismo y de todo el mundo terrenales s la obligación  de su corazón, el irradiar redentor del mundo de su sustancia, del amor, en el alumno es al meta del corazón de sus enseñanzas y caminos. Y allí, en lo íntimo del corazón de la Antroposofía – que jamás debería ser confundido con una esfera sentimental – también debería ser hallada la clave para la respuesta a la pregunta: ¿Quién es el mensajero del Cristo, Rudolf Steiner?


LA MISIÓN DE LA ANTROPOSOFÍA EN EL SIGLO 20

El 12.01.1910, en Stockholm, Rudolf Steiner anuncia por vez primera el retorno etérico del Cristo. Y desde entonces, a modo de u n poderoso río, este tema transpone las conferencias de los años 1910, 1911, 1912. Desde Oslo hasta Palermo, de manera incansable habla de ese venturoso mensaje. Los hombres lo escuchan en todos los lugares donde se despliega vida antroposófica. En “el Portal de la Iniciación, el drama de la época del festival de 1910 en Munich, se le otorga forma artística, en verano 1911 en “La conducción espiritual del hombre y de la humanidad” es entregado de manera escrita a la humanidad. En los siguientes años – ya será en Londres en 1913, en Berlín y en Dornach 1917, en Surich 1918, en Stuttgart y Dornach 1920 y una vez más en Penmaenmaw – una vez más señala con insistencia lo anticipado, cuando ya el caos de la era pasada que se caía en escombros de manera drástica y terrorífica pintaba las imágenes pertinentes   a sus palabras. Y en muchas de sus conferencias, sin ser mencionado, se encuentra en el trasfondo este tema central. 

Cuando el antiquísimo oriente luciférico y el occidente brutalizado por lo ahrimánico, a causa de la omisión de la misión antroposófica tiene que chocar violentamente, desaparecerá la parte central del mundo y tendrá que  hundirse el sentimiento del yo, incipiente. La lucha de los seres espirituales del mundo oriental y del mundo occidental, el u no contra el otro y ambos juntos contra la parte del centro, halla su réplica en al maia de la historia: guerras mundiales, caos social, represión brutal y servidumbre de continentes enteros, hambre, miseria y penuria. La terrible historia del siglo 20 es la réplica de la revolución en los imperios espirituales de los opositores, que desencadena el relampagueo de su llegada, porque su aproximarse conduce a todos los enemigos del hombre en la máxima excitación y consternación.

Las fosilizadas formas universales de lo antiguo tienen que ser destrozadas en pos de la humanidad, caos tiene que generarse para que los dioses de la meta terrenal cristiana del caos de los escombros de lo antiguo, puedan formar el cosmos de un nuevo día terrenal. Sus contracciones del parto empero, sacuden a todos los imperios; el dolor de las personas, el odio de los dueños de este mundo y de los arquetipos del mal y los trastornos de los reinos naturales, son sus contracciones de parto. Pero de ninguna manera, mediante el incalculable mar de dolor y de sangre al cual dos guerras mundiales y numerosas revoluciones han arrojado hasta ahora a los seres humanos de este siglo, se ha colmado la medida.

Rudolf Steiner reiteradas veces h a señalado a las décadas del cambio de siglo y de milenio en las cuales se producirán terribles guerras en lo político, lo social, ecológico y espiritual.

El endemoniado pasado, aun manteen en sus garras férreas a la tierra. El acontecer histórico terrible ha sido “tan solo”, el preludio de aquello que ahora se inicia.

El siglo 20 es el comienzo del apocalipsis del Cristo en este eón. Y con ella guarda inseparable semejanza la Antroposofía en ESTE siglo. Se trata de preparar la salvación de la humanidad frente a los “Maestros de la Sombra”, los “Hermanos de la Izquierda” y sus inspiradores en oriente  y occidente en la lucha espiritual para que la meta terrenal no caiga de manera irreversible en las manos de los anticristos del cambio del milenio.

La condición previa empero debería ser que los antropósofos con toda energía y espiritualidad, preparen a los seres humanos de buena voluntad de manera tal que el nuevo acontecimiento mesiánico no pase inadvertido por la humanidad.

Este profecía apocalíptica, este llamado poderoso dirigido al alma de los hombres, cuando fuera orientado hacia un mundo exteriormente tan íntegro en 1910 de la “Era Guillermina” (del emperador Guillermo en Alemania), resonaba de manera extraña.

Ese mundo alemán, que al cabo de 40 años de vida en paz, gozaba de saciedad, del comercio, de la destreza y sus grandes logros y fue barrido de la tierra recién años más tarde por la voluntad de Micael, a través del puño de los enemigos del Cristo; la así llamada Primera Guerra Mundial.

Cuando Rudolf Steiner comenzó a hablar de esto, con sumo cuidado, muchos habrán creído que su mundo estaba fundado de manera duradera, y de qué manera antropósofos pueden ver hoy su presente, al cabo del Tercer Reich de la Svástica, después de 30 años bajo la tutela del Terreno de oro occidental, en vísperas inmediatas de terribles tormentas que están por caer sobre los pueblos y sobre la naturaleza, frente a la amenaza de “1984” y de “1988”? ¿De qué manera se prepara para lo venidero?

Al principio del siglo, a la humanidad se le había obsequiado la Antroposofía, para que las nuevas facultades espirituales del nuevo acontecimiento crístico, no se hundan sin ser notadas en el ruido de lo días, para que los primeros seres humanos así agraciados, puedan ser comprendidos, apoyados y protegidos por aquellos que de Antroposofía saben y no sean tratados como dementes y fantasiosos. Tenía la misión de evitar que la incomprensión y el odio no pisoteen estas primeras delicadas disposiciones, con brutalidad. Misión  y responsabilidad de los Antropósofos ha sido, proteger esos gérmenes, presentándoles ayuda. Dado que cuando no reciben comprensión, mueren pisoteados. Cuando a las personas así dotas, se las aísla socialmente en manicomios y se las coloca en yacimientos laborales, arruinándolas mediante medicamentos o psiquiátricamente, esto se convertirá e al mayor desgracia de la evolución en su conjunto. Entonces la humanidad tendrá que ahogarse en el pantano materialista. Cierto día vendrán entonces los esclarecidos y tendrán que constatar que los Antropósofos han sido soñadores y fantasiosos, que al comienzo del siglo han creído que en los años a partir de 1930, al campo perceptivo físico se le abría otro campo adicional. Pero – así alertaba Rudolf Steiner hace ya casi décadas – si las nuevas facultades etéricas no se evidenciarían hasta la mitad del siglo, eso no sería un comprobante de que el hombre no está dotado para ello, sino que sería por el contrario la prueba de que los hombres habían destruido esas primeras delicadas plantitas ya en su germen.

Esa terrible responsabilidad de cada Antropósofo llega empero mucho más allá de lo “solo” humano, lo “solo”-social, lo “solo”-histórico-universal. De ello le habló a Elisabeth Creede: el nuevo acontecimiento-crístico e al década del treinta era necesario para que la tierra y el sol pudieran permanecer en sus rutas. Si no se llevara a cabo, los opositores generarían disturbios en los correctos derroteros de nuestro sistema. Y hacia aquello que poseen buena voluntad, hacia los cuales va dirigida este vaticinio de Rudolf Steiner dado en los últimos días de su actuación entre los miembros, cuando en un estrecho círculo refirió que los opositores que acechaban en el cosmos, de hecho lograrían perturbar las vías y que ese caos que  se produciría paulatinamente en el sistema planetario, SOLO podría ser equiparado en sus efectos, mediante una trans-espiritualización de los discípulos esotéricos.

Esto empero no son perspectivas para un futuro lejano. Dado que décadas atrás, con independencia entre sí, Hauschka y Lili Kolisko, en el experimento pudieron observar al incipiente oscurecimiento de la esfera vital de la tierra. En 1910, este llamado fue dirigido a los hombres: “Abrid vuestros corazones, dado que una vez más los cielos se han aproximado a vosotros”, en pocas palabras serenas y postura objetiva. Quien dentro de sí no escuchaba al oscuro susurro de las lejanas tempestades y el primer temblor del tiempo a quien esas objetivas palabras del retorno no le grabaron el retorno de antiquísimas imágenes de nuevo en corazón – del Cristo y del Anticristo, del archi-apestador, de Wildar y el lobo de la “Gran Boca” de Daniel y  del “Advenimiento del Imperio de los Ángeles de la trágica desaparición de las ordenes de antiguos géneros de dioses y del verdecer nuevo frente a su hábito   - ¿Cómo podría ese ser escuchar de esa serena exposición de Rudolf Steiner, el rugido del follaje otoñal del fresno del mundo y el resonante llamado del cuerno vigilante de Heimdal?

Para “las fuerzas anímicas siempre tan solo contemplativas”, de todos aquellos que escucharon las palabras, llevando consigo la novedad, la triste constatación de Hegel conservó su amarga verdad: “así lo dicen, seguro que es cierto… y se acuestan a dormir, por la mañana toman su café, se ofrece café también a los demás como si nada hubiese ocurrido…”

Rudolf Steiner ha pedido encarecidamente, no tomar a la Antroposofía a modo de una enseñanza, dado que nos impone una enorme responsabilidad, siendo, que involucra al deber de la preparación referida al venidero acontecimiento-crístico. Previno con claridad,  que los hombres podrían malversar toda la obra del futuro. El futuro de la era del espíritu santo comenzó con la primera conferencia antroposófica. Si este apocalipsis pasa sin ser advertida, toda la humanidad al poco tiempo tiene que devastar   y marchitar. El movimiento antroposófico tenía la misión de prestar ayuda de parto sobre la tierra, dado que la humanidad sigue evolucionando, para dotarla con nuevas disposiciones, poder vivenciar al retorno del Mesías. Aquí en la tierra es el único lugar en el cosmos, en el cual seres humanos pueden prepararse a ese encuentro. Con el final del pequeño Kali yuga, de pronto se produjo un radical cambio espiritual para los hombres.

Cuando Moisés partió de Egipto, cuando el Bautista elevó su voz, cuando Rudolf Steiner sacrificó su gran carrera científica, para convertirse en pregonero del Cristo, en cada caso se habían cumplido los tiempos antiguos. Entonces Rudolf Steiner enseñó a sus escuchas la obligación de los pioneros espirituales del siglo 20:

Fundamentar al reino del Espíritu Santo sobre la tierra y en la esfera terrenal.

En la conciencia de los filósofos, se colocó la piedra fundamental del “Nuevo Jerusalem”, no son las personas con los nuevos dotes etéricos sino que debían ser los luchadores espirituales y los colaboradores del Apocalipsis. La formación esotérica, nada tiene que ver con las dotes que se presentan de manera natural. En los dramas de Rudolf Steiner, esto está claramente especificado. El camino de la iniciación y de las nuevas facultades son dos ámbitos esotéricos diferentes.

Por el retorno del Cristo en lo etérico, que se produce para los seres humanos en primer término, entre 1930 y 1940, se inicia u n nuevo desarrollo para toda la humanidad. El mismo se aproxima a los hombres como consejero, consolador, amigo, asistente. Tal como otrora caminaba físicamente sobre la tierra en el Jesús, así ÉL. Dentro del ser de un Ángel pre-destinado -  modo de un único cuerpo etérico vivenciable, intervendrá de manera directa en lo destinos terrenales. Una concepción de estos misterios, que pueden acontecer cotidianamente, brindan las vivencias de lo discípulos, cuando Tomás  puede colocar su mano en las cicatrices de las heridas, cuando los dos en Emmaus, a su acompañante, que comía pan y pescado, lo experimentaron como suprasensorio, como aquel que había pasado por la  resurrección. Mediante su gracia, pude revertirse la pesadilla de la negra diosa de la muerte, Kali, la humanidad que se embrutece en el materialismo bajo la inspiración de des-enfrenadas jerarquías endemoniadas, puede entonces ser redimida, SU aproximación aporta un futuro con radiancia interior cada vez más luminosa. Quiere liberar cada vez mas seres humanos de la prisión de las imágenes terrenales al revelar a los hombres un mundo de nuevas experiencias: este es el retorno de Schamballah, del país prometido de las leyendas orientales del mundo pleno de sol de Baldur, que retorna, el inicio radiante de la estrella solar-Tierra, vivenciable de manera general  y sin inauguración, nacido a través del Misterio de Golgotha en las profundidades del viajo planeta, muerto ya. Como primera aparición de las nuevas facultades, nuestro Maestro refiere como se evidencian las nuevas cualidades: una clarividencia etérica, la contemplación de las causas cármicas y las consecuencias nuestro actos, al relación de los primeros hombres para con la antigua ley cármica de inexorable severidad del Antiguo Testamento de lo dioses y los hombres, que ahora se transforma en una nueva unión cuando a través de la gracia y del amor del Redentor cármico, también aquí todo se convierte en nuevo. Y con respecto a aquello que concierne a lo individual de cada ser, Rudolf Steiner señala a lo lejano, cuando señala brevemente, que el Mesías también colocara su palabra en las reuniones y en los parlamentos.

Frente a la tierra infra-humana de nuestro siglo y la corrupción de todos los impulsos de la lógica blanca  y la demonización creciente. Vertiginosa de las condiciones sociales, la frecuente advertencia del Maestro, adquiere un temple cada vez más oscuro: que la Antroposofía tan solo aparenta ser una enseñanza, que la maia de nuestro intelecto, tejida de la física luz diurna de Lucifer, debe ser redimida en espiritualización de la esfera del corazón – dado que la Antroposofía es una fuente vital esencial y divina de una enorme importancia para todo el universo. De esta manera, vemos aquí incrementada una vez más, la misión de vida de Rudolf Steiner, para anunciar a la humanidad al Cristo etérico, indicando a unas pocas personas, los Antropósofos, la misión de tanta envergadura. A ello empero estaba ligada otra tarea: entregar a los hombres los medios necesarios, para que no sean presa de falsos profetas.

De manera paralela al nuevo accionar del Cristo a través de la ciencia espiritual, se produjo la intención enérgica de presentar al joven hindú Krishnamurti por Anni Besant, como el mesías universal, el Cristo, que a su vez siendo Maitreya ahora se convertiría en Buddha. Solo con severos juramentos eran recibidos los discípulos “del señor Maitreya”, del “Lord Cristo”, en el orden. “La Estrella de Oriente”, fundado en 1910, destinado para las preparaciones de la toma de posesión. a ese ataque al ser de la verdad, llevado a cabo por Anni Besant y Leadbeater estaban realizando los opositores orientales, le debemos un cúmulo de maravillosas perspectivas, que  Rudolf Steiner reveló en por de la verdad. El dogma esotérico de Besant contenía una gran cantidad de falseamientos: 

Que el Cristo experimentaba un renacimiento físico

Que el Cristo y el Maitreya eran idénticos

Que en el siglo 20 no aparecería Bodhisattva, sino un Buddha, 

Que en el siglo 20, el Maitreya se convertiría en Buddha

Rudolf Steiner una y otra vez puso en claro:

Que el Cristo, de manera definitiva, tiene una sola encarnación humana

Que los Buddhas y Bodhisattva no poseen semejanza con el Cristo

Que en el siglo 20 aparece un Bodhisattva

Que para todos los reales ocultistas de occidente y de oriente que pertenece a la “derecha”, desde milenios cuentan con la certeza de que el sucesor de Gautama Buddha, recién al cabo de 5000 años de la encarnación de aquel, se convertirá en el nuevo Buddha.

Asimismo, Rudolf Steiner tenía que corregir la opinión publicada por Besant en un medio muy leído, de que el cristianismo es un fraude histórico-mundial, dado que el Jesús de Nazareth ha vivido cien años antes, que había sido el hijo del Pandira y como tal había sido lapidado con cien años de anterioridad a la era cristiana.

Y así Rudolf Steiner, mediante sus revelaciones acerca de lo guías de la humanidad tuvo que salvar las elevadas verdades, frente al antiquísimo oriente de Lucifer. Aun en las memorias de Marie Steiner y en los prefacios a las conferencias de aquella época, se percibe el clima de la lucha espiritual. Hoy empero existe un angustioso silencia - un silencio sepulcral - en la lucha por la libertad.

Al resumir   los pormenores hasta aquí mencionado de la vida de Rudolf Steiner, brindan la imagen de una elevada individualidad, cuyo accionar se concentra con respecto a los siguientes temas:

El gran maestro del Cristo

El pregonero del Cristo etérico

El preparador del nuevo acontecimiento crístico

El desenmascarador de falsos profetas.

En nuestro siglo no existe otro maestro del verdadero cristianismo, del retorno en la apocalipsis. Por más literatura que revisemos, por más órdenes, sectas, círculos, escuelas esotéricas, maestros y presuntos entendidos que puedan existir, EL MAESTRO, profeta y preparador del Cristo etérico, ha sido pura y exclusivamente, nuestro maestro Rudolf Steiner. y en este hecho yace la clave hacia su ser espiritual. Dado que acerca de esa misión y la individualidad que la lleva a cabo, es la ciencia espiritual la que nos informa. Es la clave que puede abrir puertas, herméticamente cerradas.


Ya han transcurrido 40 años desde que el autor escribió este mensaje y hoy más que nunca, dado el mundo convulsionado en el cual vivimos, tendríamos que valernos del mensaje, del legado del MAESTRO.


25.06.2017 - Ana María